Un equipo de dioses (5-0)

El Barcelona pasó por encima del Villarreal

Cuando un animal se siente acorralado saca las garras. Es una reacción instintiva. Al Barcelona, en cambio, el instinto le obliga a responder a los problemas con el mismo virtuosismo con el que actúa también en los buenos momentos. Los culés afrontaban su primer compromiso liguero presionado por la media docena de goles que le endosó el Real Madrid al Zaragoza y acuciado por las bajas en defensa. La solución fue ser el Barcelona de siempre, aunque con diferente esquema, y acabó goleando a un equipo de Champions League como el Villarreal.

Pep Guardiola modificó su dibujo táctico habitual para ocultar las carencias defensivas. Los azulgrana se distribuyeron sobre el césped en 3-4-3 con una zaga formada por Abidal como único defensa puro acompañando a Busquets y Mascherano. Keita, por su parte, se multiplicaba en el centro del campo para escoltar a la corte de talentos que completaban el once. Con ese rostro, el Barcelona dio su enésima lección de fútbol ofensivo, pero también defensivo. Y es que la feroz presión de los azulgrana fue clave en el triunfo frente al Villarreal.

Los jugadores culés se lanzaban como animales a presionar la salida del balón del Submarino Amarillo, que no encontraba soluciones pese a ser un equipo acostumbrado a tratar bien el esférico y construir desde abajo. El Barcelona recuperaba balones muy arriba y asfixió a un Villarreal que se convirtió en un mero títere en el Camp Nou, esperando una ejecución inevitable en forma de gol. Esta llegó a los 24 minutos, obra y gracia de Thiago. El canterano, que demostró que son pamplinas aquellas opiniones que le consideran incompatible con Cesc o Xavi, se plantó en la frontal del área buscando dar una asistencia. No la encontró y decidió marcar. Así de sencillo.

El gol de Thiago marcó el inicio de la goleada. El Villarreal se agitó de manera póstuma con un par de llegadas, pero era imposible herir a un Barcelona que parece configurado por dioses y que es capaz de obrar milagros en cuestión de minutos. Sin ir más lejos, seis minutos le bastaron para sentenciar el encuentro con tres goles de bella factura. En el 44 Cesc logró el 2-0. En el 47 Alexis firmaba el tercero y en el 51 Messi se unía a la fiesta para anotar el cuarto. Todos ellos siguiendo un manual de estilo que ha enamorado al universo futbolístico durante los últimos años.

Con el 4-0 el Barcelona recordó que también es capaz de sentir piedad. Los azulgrana levantaron el pie del acelerador y concedieron aire al Villarreal para que terminara el partido con entereza. Aún así, a medio gas, fueron capaces de desnudar al Submarino Amarillo con un gol más, obra de Messi a pase de Thiago Alcántara. Los azulgrana ‘solo’ marcaron cinco goles, uno menos que el Real Madrid, pero son el rival a batir, un equipo confeccionado por dioses.

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