La escusa de la ilusión
Las segundas temporadas de José Mourinho, clave
Una de las mejores plantillas del Mundo, sino la mejor hombre por hombre. Uno de los clubes más laureados de la Historia del fútbol. Y ante todo, por encima de cualquier valor institucional y deportivo, un hombre, un personaje mediático, un técnicno, José Mourinho.
Dos temporadas en las que las cifras en materia de puntos deportivos han sido ejemplares, dignas de poder lograr el Campeonato Nacional de Liga. Sin embargo, el mayor rival que haya existido en la historia del Real Madrid, y sobretodo, en su mejor nivel jamás visto. Considerada una de las mejores plantillas de la historia del Barcelona el conjunto de Pep Guardiola ha estado incluso por encima de cifras escandalosas que han rozado en las dos últimas temporadas los cien puntos logrados en el campeonato doméstico.
En Europa, la historia también estuvo igualada. Polémicas arbitrales, en sala de prensa, y tensión aparte el Barcelona lograba la que era su cuarta Copa de Europa, y esta próxima temporada que se avecina ya de cerca comienza a presentarse para el Real Madrid como la óptima, la indicada, la preparada al cien por cien para asaltar el trono barcelonista. Y, ¿en qué se basan para recargar las baterías de la ilusión? En el técnico, en una estadística repleta de títulos para el entrenador luso del conjunto madridista en sus segundas temporadas que suena a risa. Suena a cachondeo por la seriedad de la situación.
Deberán ganar en el terreno de juego, ¿no? Sí, es una estadística que puede llamar a la ilusión del madridismo, pero no es nada seguro a priori, no es nada fijo, material, a lo que puedan acogerse por decreto ahora mismo sin problema alguno.
Aunque sí, es cierto, José Mourinho logra enormes resultados en sus segundas temporadas en sus respectivos equipos.
En una de sus primeras etapas gloriosas a nivel europeo, cuando dirigió al Oporto desde el banquillo local del Estadio Do Dragao, el técnico luso comenzó una estadística que sin duda hace que la próxima temporada se presente, al menos, expectante. Aquel año 2003 el Oporto lograba la Liga Portuguesa, la Supertaça Portuguesa y la Liga de Campeones. Un triplete que le elevaron a los cielos futbolísticos y pronto llegaría el interés de Roman Abramovich para que se encargara del Chelsea en la Premier League.
En Londres, en su segunda campaña logró la Premier League, Community Shield y la Carling Cup. Una gran temporada que le alzó a nivel europeo y comenzó el espectáculo mediático del ya conocido por entonces como The Special One.
En su siguiente etapa, ya fuera de Inglaterra, logró igualar los resultados de Pep Guardiola la temporada anterior, ya que hace dos años, cuando dirigía al Inter de Milán, logró un más que importante triplete para el conjunto del Giuseppe Meazza ganando el Scudetto, Coppa de Italia y la UEFA Champions League, lo que supuso su despedida con destino Chamartín.
Ahora, supuestamente, o es lo que se intenta vender al madridismo para ilusionar en busca de destronar el monopolio futbolístico del Barcelona, toca que ocurra en España, con el Real Madrid, y seguramente sea el tema estrella de esta próxima temporada.
Estadísticas, números, cifras dignas de un campeón, de un todoterreno, de un ser especial que sigue dando que hablar, que deja siempre muestras de un personaje creado y que, a priori, hace que la Temporada 2011/12 se presente como la oportunidad de seguir engordando su particular trayectoria, lo que supondría la decadencia absoluta del todopoderoso Barcelona.
Pero, ¿debe basarse el madridismo en una estadística para ilusionarse?

