Pesadilla española en el Calcio
Repasamos los traspasos españoles al fútbol italiano
La globalización, el libre mercado, todo influye, todo suma. Los traspasos entre futbolistas no se limitan a unas fronteras, a un país, sino que se pueden apreciar como jugadores cambian de país como si de chaqueta se tratara.
La Roma quiere formar un proyecto interesante, competitivo, de nivel, y para ello contrató a Luís Enrique para que el técnico asturiano se encargue de la parcela técnica del conjunto italiano a partir de esta próxima temporada.
Sin embargo, parecen querer españolizar en un porcentaje interesante el conjunto del Olímpico de Roma y el último en llegar ha sido el joven lateral izquierdo José Ángel, quien estuvo a punto de firmar por el Barcelona y que un desacuerdo entre clubes no lo hizo posible. Un joven defensa de 21 años que ha llevado a cabo una de sus mejores temporadas en las filas de la Roma y que intentará ganarse un puesto en el interesante proyecto del conjunto italiano para la Temporada 2011/12.
Pronto podría llegar el delantero Bojan Krkic, quien ha tenido incluso el permiso de su todavía club, Barcelona, para no pasar el reconocimiento médico el pasado Lunes 18 de Julio para ultimar su traspaso a la Serie A.
Con estas tres incorporaciones se lleva a cabo un proceso de españolización que podría incrementarse según las pretensiones del técnico romanista.
Sin embargo, echando la vista atrás, la relación de futbolistas españoles en el Calcio no es realmente buena en lo que deportivamente se dice.
Casos de jugadores españoles que triunfaban en el fútbol doméstico español, futbolistas que eran estrellas, estandartes en sus principales clubes, con grandes temporadas, lo que evidentemente despertó el interés de los grandes de Europa y finalmente emigraron a una liga italiana que a día de hoy no recordarán como la mejor de sus experiencias.
En el recuerdo queda el gran Valencia del bienio 1998-2000, en el que destacaban jugadores como Gaizka Mendieta o Francisco Javier Farinós.
El centrocampista, y por aquel entonces capitán valencianista, hacía las maletas bajo el ambiente siempre enrrarecido del dinero, de la oferta multimillonaria, lo que borraba de un plumazo todos los logros que habían hecho codearse al Valencia con los mejores del viejo continente.
La lucha entre Real Madrid y Lazio fue clara, pero el conjunto madridista en ningún momento pudo, quiso o pensó que no eran lógicos los cuarenta y ocho millones de euros (ocho mil millones de pesetas, que suena mejor) que ofrecieron finalmente los italianos. Un traspaso que reventó por completo el mercado de fichajes y que supuso una pérdida personal en el aspecto deportivo, pero que desembolsó una más que interesante e importante cifra de millones para las arcas del conjunto de la capital del Turia.
El centrocampista español no se adaptó al fútbol italiano y finalmente decidió volver a España a las filas del Barcelona. Supuso una de las operaciones futbolísticas más rendondas de la historia para el Valencia y más trágicas para la Lazio.
Francisco Javier Farinós formó parte de una de las etapas más gloriosas del Valencia. El futbolista valenciano provocó una guerra institucional entre dos rivales históricos como AC Milan e Inter de Milán, quienes lucharon mano a mano por hacerse con sus servicios.
El conjunto rossonero le ofreció seis millones de euros al año, pero problemas con el Valencia finalmente no hicieron posible el traspaso. Así, fue el Inter de Milán quien ofreció 19 millones de euros sobre la mesa y se convirtió en el 15º fichaje más caro de aquel verano. Su etapa interista no será recordada entre sus mejores momentos, ya que sufrió una dura lesión que le mantuvo lesionado y apartado alrededor de trece meses. Una desgracia futbolística que frenó en seco una operación llamada a marcar diferencias.
Dos jugadores que dejaron claramente huella en el fútbol español y que a día de hoy pueden contar que tienen en común dos clubes. AC Milan y Atlético de Madrid, ya que Jose Mari y Javi Moreno, delanteros españoles, llevaron a cabo sendas grandes temporadas en España y posteriormente las valió para fichar por el conjunto rossonero.
Jose Mari, un auténtico killer del área que a día de hoy sigue teniendo intacto su olfato goleador. Tres temporadas en el Manzanares con un global de 28 goles despertaron el interés del AC Milan, quien pagó las cantidades pactadas entre ambos conjuntos y vivió una nueva etapa en su carrera en uno de los proyectos más importantes de su vida. Sin embargo, el rendimiento no fue el esperado. Tres temporadas en las que marcó 15 goles le hicieron salir de nuevo con destino la capital madrileña.
Caso similar, aunque más acentuado por el salto de calidad que supuso fue el de Javi Moreno. Delantero estrella, principal artífice del Deportivo Alavés que se 'coronó' Sub-Campeón de la Copa de la UEFA frente al Liverpool en una de las finales europeas más recordadas de las últimas décadas. 22 goles en un equipo de los denominados pequeños, un equipo humilde que basó en la ilusión una temporada histórica para la institución. Aquellas cifras goleadoras supusieron que el delantero valenciano saliera con destino San Siro, sí, un nuevo jugador español al AC Milan, pero que tan solo duró una temporada y que supuso un nuevo fracaso futbolístico con representación española en la Península Itálica.
Uno de los casos más escabrosos y de peor recuerdo fue la etapa en el Brescia de Pep Guardiola, que tras ser uno de los ídolos de la afición leonessa, vió truncada su carrera futbolística en el año 2001, justo cuando fue traspasado al fútbol italiano. Santo y seña del barcelonismo quiso experimentar nuevas etapas futbolísticas y decidió marchar al Calcio, donde jugó una primera temporada extraordinaria con el Brescia, lo que supuso que la Roma de Fabio Capello se fijara en él y fuera traspasado. Sin embargo, el técnico italiano no contó apenas con él y volvía al Brescia. Todo esto bajo la acusación directa y preocupante de un positivo por doping que emborronó una carrera deportiva en la que finalmente decidió marcharse del campeonato doméstico italiano.
Casos más recientes han sido el fichaje de Alberto Zapater por el Genoa procedente del Zaragoza, o Iago Falqué de las categorías inferiores del Barcelona.
La etapa del centrocampista maño pasó más bien desapercibida. Un debut soñado con una asistencia y un gol abrían un haz de esperanza e ilusión por una salida que dolió mucho en La Romareda y que tan solo se deseaba lo mejor a un jugador que había dado todo por el conjunto zaragocista. Fue de más a menos y finalmente marchó a Portugal, a las filas del Sporting de Lisboa, donde actualmente desea volver al fútbol español.
Iago Falqué fue una operación de futuro. Criado en las categorías inferiores de la Masía, el Barcelona dejó marchar a una de las perlas con destino Turín, donde la Juventus le ofreció garantías de futuro con el conjunto bianconero. Sin embargo, la primera temporada fue cedido al Bari, donde tuvo minutos, para volver a la temporada siguiente a Turín. Sin tener minutos ni oportunidades la pasada temporada salía cedido por una temporada al Villarreal B, donde jugaría en la Liga Adelante y contribuyó con su calidad al desarrollo de la temporada amarilla.
Fuera del césped, más bien en los banquillos, destaca recientemente la figura de Rafa Benítez, quien fichó en el año 2010 por el Inter de Milán y en el que tan solo duró seis meses, ya que a principios de 2011 decidió de forma conjunta dejar el cargo de entrenador interista tras lograr la Coppa de Italia frente a la Roma y tras coronarse Campeón del Mundialito de Clubes al imponerse en la Final frente al Mazembe.
Muchos casos, muchos jugadores españoles que decidieron embarcarse en la aventura del fútbol italiano, pero que no lograron nada, un retroceso en sus respectivas carreras en las que tan solo aportaron y lograron el nombre de clubes conocidos e importantes a nivel continental, ya que en el aspecto deportivo no destacaron precisamente por lograr el éxito.
La Roma está españolizando la plantilla con los fichajes de Luís Enrique en el banquillo y José Ángel en el lateral izquierdo, más el próximo fichaje de Bojan Krkic, que en un principio encaran con las ilusiones intactas un proyecto en el extranjero.
Los predecentes no llaman a la calma. ¿Les ocurrirá lo mismo a ellos?

