Roberto Carlos, de la banda al palco

Se convertirá en presidente del Anzhi en 2013

Roberto Carlos Roberto Carlos

“En dos años seré el presidente del Anzhi”. Con esta sorprendente declaración de intenciones Roberto Carlos se convirtió en noticia a lo largo y ancho del mundo futbolístico. El inagotable lateral izquierdo continúa en activo a sus 37 años como futbolista del Anzhi Majachkalá, donde seguirá jugando hasta el 2013, aunque lo más sorprendente no fue su promesa de aguantar dos años más como profesional, sino sus planes para cuando cuelgue las botas. Quiere ser presidente.

El brasileño aseveró que una vez abandone los terrenos de juego permanecerá ligado al Anzhi como presidente para “convertirlo en un club fuerte en el que jugarán muchos de mis compatriotas”. Así, cuando termine la temporada 2012-2013 en Rusia, Roberto Carlos abandonará la cal izquierda (sirva la metáfora aunque en el Anzhi actúa de mediocentro) y se recorrerá todo el terreno de juego para apoderarse del sillón presidencial en el palco. Un cambio sorprendente, aunque no único. Otros - con escala intermedia- han seguido los mismos pasos en el pasado en la transformación de jugador a presidente.

En el fútbol español podemos encontrar dos casos recientes de esta metamorfosis. El más cercano en el tiempo es el de Josu Urrutia. El que fuera jugador del Athletic de Bilbao desde 1986 hasta 2003 fue votado nuevo presidente del club vasco en las últimas elecciones y ostentará el cargo durante las próximas temporadas. Fernando Sanz, por su parte, pasó directamente de vestir de corto a anudarse la corbata cuando en 2006 colgó las botas tras comprar el 97% de las acciones del Málaga, club en el que hasta ese momento era jugador.

Fuera del Viejo Continente también se han producido casos de jugadores transformados en presidentes. Uno de los cambios más radicales en este aspecto podría ser el de Alexi Lalas. El mítico central de Estados Unidos en el Mundial de 1994 destacó por su larga melena rojiza y su frondosa barba. Hoy en día es un elegante hombre de negocios, metódicamente afeitado y que ejerce de presidente y manager del equipo estadounidense Los Ángeles Galaxy, para el que ha conseguido fichar, entre otros, a David Beckham. Además, es todo un veterano en los palcos, puesto que también fue presidente del New York Red Bulls.

En Argentina tampoco escapan a esta peculiar transición. Daniel Passarella fue central de River Plate en dos etapas, de 1974 a 1982 y en la temporada 1988-89, y además de ser entrenador de 1989-1994 y en la campaña 2006-2007. El zaguero había trabajado para River Plate desde todos los cargos posibles y sólo le faltaba desde el sillón de presidente. “Nacido para defender a River”, fue el lema gracias al que se convirtió en el nuevo máximo mandatario del club argentino. Sin embargo, su mandato no será muy bien recordado puesto que con él como presidente River descendió a Nacional B por primera vez en su historia.

Aunque, sin lugar a dudas, el club con mayor tradición de convertir a sus jugadores en presidentes ese es el Bayern de Munich. Se podría decir que el conjunto teutón considera a su plantilla como una cantera de mandatarios. Su junta directiva está compuesta casi integramente por ex jugadores. Uli Hoeness (jugador del Bayern entre 1970 y 1979) es el actual presidente, y también han ocupado el cargo otros ex jugadores del club como Karl-Heinz Rummenigge o Franz Beckenbauer. Quedan algunos nombres en el tintero, pero basta con esta exposición para comprobar que hay una larga lista de jugadores que se convirtieron en presidentes. Roberto Carlos se unirá al club en 2013.

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