Culebrones sin sentido

El Barcelona no cierra sus continuos intereses

El verano, periodo de tiempo en el que el fútbol abre la compuerta del mercado de fichajes. Esa época en la que los principales, y no tanto, jugadores de fútbol comienzan a sonar para multitud de equipos que desean hacerse con sus servicios, o al menos eso parece.

En el mercado veraniego todo vale, todo sirve con tal de llenar las delgadas hojas de los diarios deportivos o las solitarias ondas radiofónicas. Todo vale para intentar ilusionar a los millones de usuarios que a diario siguen con ansia el panorama de la actualidad futbolística a la espera de que a finales del mes de Agosto.

Un equipo está destacando en el mercado español. No lo hace por sus numerosas incorporaciones, como lo están haciendo por ejemplo Málaga o Valencia, sino por todo lo contrario, por no fichar, por no llegar a acuerdos, por seguir sumando intereses estériles sin llegar a acuerdo alguno.

Un globo que sigue inflándose de aire, pero no de agua, no de nada material, nada más que humo.

El Barcelona iniciaba el verano tras conquistar a finales del mes de Mayo la UEFA Champions League con tres nombres que destacaban por encima del resto. Tres jugadores de los considerados por un viejo amigo de Can Barça como Top, esos futbolistas que rinden a un nivel diferente al resto.

Sin embargo, a día de hoy, casi dos meses después no hay rastro de ninguno.

Los tres jugadores que tanto ha deseado el Barcelona

Cesc Fábregas, Alexis Sánchez y Giuseppe Rossi eran los tres candidatos elegidos por la directiva barcelonista junto al técnico Pep Guardiola para reforzar la primera plantilla culé de cara a la próxima temporada.

Bien. El primero en caer, el primero en desinflarse, fue el delantero italiano del Villarreal Giuseppe Rossi, quien llegó a afirmar sus deseos de vestir de azulgrana. Sin embargo, ni el agente, ni el jugador, ni el propio Barcelona se esperaban que el especialista en estos casos Fernando Roig íba a salir al cruce. La culpa, a parte del férreo marcaje del presidente groguet, los imperdonables y fijos treinta millones de euros que pedían por él.

Giuseppe Rossi celebrando un gol con el Villareal

Tras varias semanas de negociaciones en las que el representante llegó a afirmar que en horas sería azulgrana todo se fue al garete. Aparecía el problema vital del verano barcelonista, el dinero.

Más tarde lucharían a la par dos nombres, dos jugadores muy distintos, tanto a nivel deportivo como personal.

El Barcelona hacía público que las cantidades en materia de fichajes oscilarían los sesenta millones de euros. Un handicap a las pretensiones deportivas a las que aspiraban a priori, y que a día de hoy, en el ecuador del mercado de fichajes, comienza ya no a preocupar, sino a cansar el continuo flujo de titulares e informaciones en torno al mismo tema.

Cesc Fábregas, el hijo pródigo, el jugador deseado. El centrocampista con ADN Barça que tuvo que emigrar para formarse como futbolista en una situación muy repetida entre Barcelona y Arsenal en los últimos años.

Cesc Fábregas durante un encuentro con el Arsenal

El caso del centrocampista catalán no cuenta con su punto más álcido, ya que cada día sufre un nuevo vuelco. El punto curioso, y que despertó las más fuertes tensiones entre ambas instituciones fue cuando el Barcelona, conocedor del precio de 45 millones del jugador, afirmaba que el futbolista no los valía, ya que tenía un año más que la temporada pasada y su valor había descendido.

A ver, el precio deberá ponerlo el club vendedor supuestamente, ¿no? Si el Arsenal pide cuarenta y cinco millones de euros y el Barcelona no puede acceder a las pretensiones gunners, ya está, fin del culebrón. Pero no, un jugador al que a Sandro Rosell no le agrada en exceso, que es deseo expreso de Pep Guardiola, siguen adelante, siguen intentando una operación que, si no llegan los cuarenta y cinco millones, no se va a llevar a cabo.

Una operación en la que parece ser que el Barcelona tiene el completo poder tan solo por ofrecer uno de los mayores espectáculos del Mundo en sus respectivos partidos, que ha llegado a adquirir un estado de superioridad que supera lo deportivo y ahora parece ser que se amarran a ello para lograr el traspaso de Cesc Fábregas casi por decreto, haciendo rebajarse al Arsenal casi por obligación

No, Señor Rosell, pese a que juegan como los ángeles no les convierte en los dueños del fútbol.

Alexis Sánchez durante un encuentro con Udinese

La operación que más cerca está, que se cerrará esta semana si nada extraordinario ocurre, es la de Alexis Sánchez. El todavía jugador de Udinese llegará a Can Barça en una operación final que llegará hasta los cuarenta millones de euros teniendo en cuenta traspaso más incentivos. Una operación apoyada y defendida en parte por la calidad deportiva del jugador pero que, haciendo un pequeño cálculo, descarta cualquier otra incorporación de las comentadas anteriormente, ya que si cuentan con sesenta millones de euros y el chileno cuesta cuarenta por veinte millones Arsene Wenger no vende a Cesc Fábregas.

Pero no, ya se encargaran de vender humo, de seguir inflando la burbuja y echar escombros al Arsenal para ocultar el esfuerzo económico que el Barcelona no va a hacer por el centrocampista catalán que tan deseado supuestamente es.

Tres nombres, rumores, titulares, sesenta millones y un culebrón, una historia que ya comienza a cansar y que tras casi dos meses todo está igual, todo pinta de la misma manera y que tan solo ha servido para remover la delicada situación económica del Barcelona que tan lejos queda de la espectacularidad de su juego sobre los terrenos de juego.

Artículos destacados

Comentarios recientes