Coulibaly, talento criado en la guerra
El delantero marfileño está siendo seguido por el Real Madrid
Anoche explotó otra bomba. Fue más cerca de su casa que la anterior, pero ya apenas se altera. Ha aprendido a convivir con el estruendo. A sus diez años, Souleymane está aterradoramente familiarizado con las bombas. Son su realidad diaria durante los dos últimos años. Costa de Marfil está en guerra desde que en 2002 un sector del país se rebeló contra el país. En Abiyán se asesinó a 200 rebeldes en dos días. En Bouaké se ejecutaron a cien durante una tarde. No había piedad con los protestantes. El clima era insostenible, tanto que cuando cumplió los catorce años Souleymane decidió huir rumbo a Italia para reunirse con su padre, quien había escapado durante la guerra.
El pasado 28 de noviembre rebrotó el germen de la violencia en Costa de Marfil, explotando la segunda guerra civil del país. Souleymane la observa desde la distancia, pero le duele como si volviera a despertarse cada mañana con el sonido de las bombas. Esta vez la guerra afecta a algunos de sus compañeros, con quienes se ha reencontrado en Francia. El conflicto que se vive en su país ha obligado a la selección marfileña Sub’17 de la que forma parte a preparar el Mundial de la categoría fuera de sus fronteras.
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Souleymane, que desde que se mudó a Italia fichó por el Siena, ha sido seleccionado por su país para disputar el Mundial Sub’17 que está teniendo lugar durante estos días en México. Y no es uno más en la convocatoria, si no que es el jugador clave de Costa de Marfil y la gran sensación del torneo. Después de que se haya disputado la primera fase del torneo todo el mundo ha quedado maravillado con el juego del delantero de Costa de Marfil. Todos hablan maravillas de Souleymane Coulibaly (Costa de Marfil, 1994).
El delantero avisó de lo que era capaz anotando un gol en la derrota con 2-1 contra Australia. Era la primera jornada y estaba tanteando el terreno, pero explotó su poderío en las siguientes jornadas. Contra Dinamarca, Costa de Marfil venció por 4-2 con cuatro goles -incluido uno de chilena- de Coulibaly. Una exhibición de poderío que repetiría en la última jornada de la fase de grupos. Empate a tres contra Brasil, los tres goles goles obra de Coulibaly. En tres jornadas, el delantero de 16 años ha marcado ocho goles, todos los de su equipo en el torneo. Sus cifras son tan escandalosas que supera por sí solo al resto de selecciones. Tan solo Alemania, con once tantos, ha marcado más goles que él.
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Coulibaly ha conseguido clasificar a Costa de Marfil para la siguiente fase del torneo y muchos la consideran favorita para la victoria final si el delantero mantiene la racha. Ya se ha adjudicado el título de máximo goleador, y está a un gol de superar el record histórico del torneo, que lo impuso Florent Sinama Pongolle al celebrar nueve dianas en el Mundial Sub’17 de 2001. Es la gran sensación del torneo, y, sin embargo, prefiere repartir elogios: “En primer lugar, quiero agradecer a todos mis amigos del equipo y a mis familiares el apoyo que me han dado hasta llegar aquí”.
Su mejor virtud es la del gol, pero no la única. Con apenas 16 años es capaz de llegar al marco rival por distintos caminos. No se basa únicamente en su superioridad física, si no su que su abanico se abre para desplegar un gran repertorio de recursos técnicos impropios de un jugador africano de su edad. Posee un tren inferior muy desarrollado, un regate diabólico y una potencia demoledora. Tanto que algunos se atreven a bautizarlo como el ‘nuevo Drogba’, comparándolo con una leyenda viva del fútbol marfileño como el delantero del Chelsea.
Su exhibición en el Mundial Sub´17 no ha pasado inadvertida para los grandes clubes de Europa y algunos como el Real Madrid ya están moviéndose para hacerse con sus servicios. Mientras tanto, Coulibaly continúa centrado en alcanzar la gloria en México, el mismo escenario en el que Pelé y Maradona ya levantaron un Mundial. Souleymane Coulibaly quiere emular a las leyendas, levantar la Copa del Mundo y brindarla en honor a la paz en su país. Quizás así dejen de explotar las bombas.
