Amortizar y rentabilizar en oporto

Un grande vendedor

Jugadores del Oporto/lainformacio.com/EFE Jugadores del Oporto/lainformacio.com/EFE

Mes de mayo, los campeonatos más potentes decidiéndose si no lo han hecho ya, muchos de sus campeones pensando en cómo reforzar a sus equipos para mantener su hegemonía nacional. Hay cuatro opciones de inicio: buscar estrellas en otro grande (aunque ya se sabe que ‘entre bomberos, no hay que pisarse las mangueras’), fijar objetivos en jugadores de equipos de segundo nivel que pidan una oportunidad en la máxima exigencia, tirar de cantera o, confiar en el bloque campeón y no tocarlo.

En medio de estos campeones europeos vive el Oporto. Para muchos el equipo del año: por juego, por rendimiento individual y por el irrestible carisma del entrenador revelación. Pero que esconde un modus operandi peculiar, impensable para un Madrid, un United o un Milan, pero que en los últimos años les ha llevado a vivir ciclos gloriosos.
Porque ese es el gran secreto del ‘Los Dragones’, la apuesta por ciclos deportivos cortos, para un grande, ligados estrechamente a la amortización del jugador.

Y es que la confección de la plantilla blanquiazul no se reduce al primer y segundo equipo, sino que tiene casi un tercer equipo de jugadores cedidos principalmente en Portugal, pero también en otros países como España, Argentina u Holanda. Jugadores situados en un ‘limbo’, demasiado mayores para los equipos inferiores, demasiado inexpertos para dar rendimiento inmediato.

Con este colchón van jugando con las salidas de jugadores del primer equipo, sabiendo perfectamente que tienen algún jugador que puede sustituir con garantías.

Seguramente el caso más claro de todo esto que os contamos fue el ‘desmantelamiento’ del equipo que ganó la Champions en 2004. Atendiendo a los que jugaron aquella final, no sólo se marchó Mourinho sino que Paulo Ferreira, Ricardo Carvalho, ‘Deco’, Alenichev y Pedro Mendes, también hicieron las maletas, mientras que Maniche, ‘Costinha’, Derlei, Jorge Costa y Nuno Valente lo hicieron al año siguiente. Casi cientocincuenta millones de euros ingresó el Oporto por venta de jugadores entre el verano de 2004 y el de 2005.

Tras esa Champions, vino un año ‘vacío’ en cuanto a títulos de primer orden (ganó la Super Taça y la Intercontinental) que sirvió para ‘rearmarse’: llegan Quaresma, Lisandro López, ‘Lucho’ González, ‘Pepe’... y para poner en marcha un nuevo ciclo que acababa con Quaresma en el Inter, Lisandro en Lyon, ‘Lucho’ en Marsella y ‘Pepe’ en Madrid... por supuesto todos ellos por cantidades muy importantes de dinero.
A los sustitutos de esta nueva generación ya les conocemos: Belluschi, Moutinho, Falcao, ‘Hulk’, Rolando, Otamendi...

Jugadores fichados a precios bajos gracias a una buena red de ojeadores y a que sólo suelen hacerse con un porcentaje de sus derechos federativos. Dependiendo del rendimiento, se amplía ese porcentaje (como pasó con Lisandro, ha pasado con Hulk y parece que podría pasar con Iturbe) para sacar ‘mayor tajada’ en su venta.

Estos son, a grandes rasgos, los métodos de trabajo de un club moderno y saneado cuyo rendimiento a nivel de títulos es indiscutible: siete ligas, seis copas, ocho supercopas, una UEFA y una Champions en los últimos diez años.

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