Blanc y una buena idea mal presentada

El técnico galo inmerso en una polémica racista

Julio de 1998, Francia vence a Brasil en la final y levanta su primera Copa del Mundo iniciando una edad de oro para el fútbol galo que, decían, reflejaba en ese equipo la multicultura de su sociedad y que ese era el camino que seguiría el fútbol, una herramienta de entendimiento que se salta barreras raciales y culturales para lograr el avance.

Durante los años que los ‘Bleus’ fueron dominadores del fútbol mundial, más o menos hasta la caída en la primera fase del Mundial de 2002, parecía que esa batido multiétnico sería buena fórmula ya no sólo para Francia, sino para otros tantos países europeos que veían como los movimientos migratorios cambiaban todo.

Pero algo que no se comentaba sobre aquella Francia es que sí, representaba lo que se podía ver en un barrio de París o Marsella, pero tanto para lo bueno como para lo malo. Pequeños clanes que poco a poco iban marcando fronteras buscando ser la voz que lidera y que estalló a nivel de convivencia en el pasado Mundial, regalándonos un lamentable episodio entre Evra y un ayudante de Raymond Domenech.

Con la llegada de Laurent Blanc como nuevo entrenador del equipo absoluto hubo un primer castigo a varios de los más radicales de aquellos clanes que, poco a poco, fueron cediendo en cuanto a pretensiones individuales en pos de reconstruir (con muy buenos cimientos) un equipo que pueda aspirar a todo.

La buena salud de los equipos inferiores franceses también sirvió para creer en un futuro esperanzador... pero el ex entrenador del Girondins ha cometido un error que, a pesar de que no le vaya a traer repercusiones inmediatas, sí que podría reabrir una herida que estaba cicatricándose.

En una reunión de planificación de la Federación Francesa de Fútbol celebrada el pasado més de noviembre, Blanc expuso su visión de cómo funcionaban las inferiores y en qué repercutía en la Ligue 1 y en la selección francesa: se debía apostar por el jugador técnico en lugar del que, por su prematuro desarrollo físico, destacaba. De esta manera se establecería un criterio unificado para los centros de formación y selecciones inferiores que debería beneficiar al equipo nacional. Según parece que se aprecia en la grabación secreta de esa reunión, François Blanquart, director técnico nacional, aportaba datos más concretos: existen demasiados jugadores de antiguas colonias, hijos de inmigrantes africanos (que serían señalados por él y por Blanc como ‘más potentes físicamente por ser negros’) en las academias. Jóvenes fútbolistas que son formados en una de las mejores academias de Europa y que optan después por jugar con su país de procedencia. Y sería Blanquart quien presentaría el concepto que ha desatado la polémica, las cuotas raciales. Controlar el número de jugadores negros en las academias para centrar más recursos en jugadores blancos (o norafricanos) a los que etiquetan como ‘más técnicos’.

El autor de la grabación clandestina, Mohamed Belkacemi, jefe de los proyectos de fútbol de barrio, asistente en esa reunión no podía creer lo que estaba escuchando y, sin querer poner a nadie a los pies de los caballos, sí que entendía que esa idea era discriminatoria y dio parte a los máximos responsables de la FFF para que estudiaran el caso.

Esta semana hemos conocido que desde el Ministerio de Deportes francés, no se encuentra culpable a Laurent Blanc de actitudes racisas, pero sí a Blanquart, que ha sido cesado. Pero más allá de cómo se ha actuado en cuanto a juzgar palabras e ideas, todo este peliagudo asunto a movilizado a pesos pesados de la Francia campeona del 98 y de 2002. Liliam Thuram, Patrick Vieira y Bernard Lama han sido los más críticos con Blanc aunque no han llegado a pedir su dimisión, mientras que Zidane, Lizarazu, Petit o Desailly han defendido a Blanc. Un ex compañero del seleccionador, Christophe Dugarry, que se ha erigido como un analista de fútbol muy respetado en Francia, sacó a relucir capítulos que él entendía como una discriminación positiva para los jugadores negros del equipo galo en el que el tomó parte en una entrevista a LEquipe.

De este modo, una reunión que quería sentar las bases de una nueva metodología de trabajo en la academias de formación de Francia (una de las mejores cosas que le han pasado al fútbol francés) no sólo se ha convertido en un polémico asunto del que todavía no conocemos todas las repercusiones que va a tener, sino que nos ha dado a entender que ese idílico grupo multicultural que debía ser la Francia campeona, no estaba tan unido como parecía.

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