El Real Madrid contra el destino escrito

El colegiado De Bleeckere frustró la remontada 

Marcelo cabizbajo mientras el Barcelona celebra su gol Marcelo cabizbajo mientras el Barcelona celebra su gol

El Real Madrid cayó anoche eliminado de la Liga de Campeones frente al Barcelona. Como ya predijo José Mourinho, la remontada era imposible. El conjunto madridista empató a uno y se fue a casa desilusionado y cabreado. Desilusionado porque, en juego, estaba toda una final de Champions y cabreado porque, una vez más, el árbitro fue protagonista.

La designación del colegiado, De Bleeckere, ya traía cola. El árbitro que expulsó a Motta se volvía a cruzar en el camino de Mourinho. Mal asunto. En el minuto 48 el madridismo iba a explotar. Pero mucho antes de eso ya se intuía cómo iba a acabar todo. Cada contacto, se pitaba a favor de los barcelonistas. En un deporte como el fútbol, el contacto existe, un apunte que debería tener en cuenta Guardiola. Punto y aparte las contínuas perdidas de tiempo de jugadores como Mascherano o Pedro que se retorcían de dolor al notar la camiseta madridista rozar. Quizás sea ese el problema.

El colegiado no supo medir las acciones polémicas con el mismo baremo. Sólo hubo un perjudicado ayer, y vestía de blanco. Mascherano y Busquets tenían carta libre para repartir de todo y más. Lassana Diarra ni respirar podía.

La madre de todas las polémicas llegó cuando el de amarillo anula una jugada que acaba con el balón dentro de la portería de Valdés. Mourinho ya tiene otra razón para preguntarse "¿Por qué?". Cristiano es derribado y cae sobre Mascherano, le acaricia si acaso, e Higuaín, sólo ante el guardameta, no perdona. Sólo faltaba un gol y quedaba un mundo por delante. Pero De Bleeckere no quiso. Londres quedaba aún más lejos.

En ese momento el Real Madrid perdió la cara al partido. Luchaba contra un imposible. No es la primera vez que pasa, Chelsea y Arsenal bien lo saben. Destino, casualidad o mano negra. Lo único cierto es que el Barcelona vuelve a estar en otra final con polémica.

El partido de ayer ponía punto y final al carrusel de clásicos. Partidos donde se ha visto poco fútbol y donde el todo poderoso Barça sólo ha ganado uno gracias a unas decisiones más que discutibles. El Real Madrid por historia y por el bien de este deporte debe volver.

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