Fracaso Madridista, final culé

El Barça, de nuevo superior, a la final.

Messi, clave pese a no marcar Messi, clave pese a no marcar

Se acabó. El pase del Barcelona a la final de la Liga de Campeones pone el punto y final a los cuatro clásicos que hemos tenido en escasos veinte días.

En un partido mucho más deportivo que días atrás, a excepción de varias chulerías de Cristiano Ronaldo debido a su mal perder y que decidió pagar con Busquets, el Barcelona solucionó la papeleta en la segunda mitad gracias a un gol de Pedro aunque ya en la primera parte pudo sentenciar el partido y la eliminatoria.

En cuatro partidos hemos podido ver dos estilos de fútbol totalmente distintos. El juego alegre, rápido, de toque y ofensivo del Barcelona por un lado y el fútbol triste, ramplón y temeroso del Real Madrid por otro.

Del mismo modo hemos podido ver dos estilos totalmente distintos de dirigir desde el banquillo y de saber llevar la tensión que estos partidos conllevan.

Mourinho ha estado como siempre, en su línea, criticando a los árbitros, al rival, acusando a la UEFA de dirigir la competición en favor del Barcelona e incluso criticando a Guardiola el cual, cosa rara en él, perdió los nervios antes del tercer clásico y expresándose en términos como "Mourinho es el puto amo".

La actitud triste y defensiva de Mourinho le ha costado cara al Real Madrid. El trivote que nunca terminó de ser efectivo y la suplencia en tres de los cuatro clásico de Abdebayor y Benzema han sido claves para el conjunto blanco ante el un Barcelona que fiel a su estilo busco la victoria en todos los partidos.

Cuatro clásicos con claro sabor azulgrana, a excepción de la final de la Copa del Rey, único partido en el que el conjunto de Mourinho podía tener posibilidades reales, y donde el Real Madrid se proclamó campeón.

En definitiva, nueva decepción del Real Madrid que aún con la victoria en la Copa del Rey ( torneo menor pese a llevar 18 años sin ganarlo ) se queda un año más en blanco en Liga y Champions League para decepción de su presidente que tendrá que volver a gastarse una auténtica millonada para devolver una ilusión que vuelve a estar perdida.

Mientras, el Barcelona celebra el pase a su tercera final en seis años. Guardiola y su filosofía de juego ya han entrado en la historia.

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