La memoria selectiva de Mourinho

El portugués tan solo recuerda lo que le interesa

En la rueda de prensa previa al partido entre el Real Madrid y el Barça, José Mourinho se incluyó en el grupo de entrenadores que critica públicamente los errores de los árbitros, en su caso, sobre todo cuando por culpa de esos fallos en la apreciación su equipo pierde puntos o eliminatorias.

En lo que no profundizó el técnico de Setubal es que otra característica de este grupo amplio de entrenadores es la de no ser capaces de reconocer cuando un árbitro le ha beneficiado.

Tras el partido, donde fue expulsado por felicitar irónicamente al árbitro, nos regaló otra rueda de prensa marca de la casa en la que la idea de su monólogo se apartó de explicar su planteamiento inicial o analizar qué falló. Cierto es que la expulsión de Pepe cambia el guión y escenario del partido, nadie lo puede negar, pero fue digno de un paranoico cómo comenzó a recitar las decisiones que habían beneficiado al Barça desde que Guardiola está al frente del equipo.

Ojo, no porque estuviera equivocado, sino porque con esa lista de errores con la que quiso hacer gala de buena memoria, hizo honor de tener una memoria selectiva a la hora de restar mérito a los triunfos de los demás.

Mourinho gana con el Oporto la Champions en 2004. Firma una gran frase de grupos en la que se clasifica segundo en el Grupo F tras el Madrid y se encuentra en octavos con el potente Manchester United. En la ida se adelanta con un peligroso 2-1 pero en la vuelta las cosas no parece que pinten bien.

A la media hora Paul Scholes adelanta al United, un gol que elimina al Oporto, y, minutos más tarde consigue otro tanto anulado erróneamente por un fuera de juego inexistente.

En el ‘90 Costinha recoge un rechace de una falta y anota el gol que clasifica a ‘Los Dragones’ para la siguiente fase.

En esa misma competición, se cruzó ya en semifinales con el Depor, una de las revelaciones de aquella edición. La ida en O’Dragao fue un partido bastante gris que queda marcado por una jugada. Jorge Andrade, ex del Oporto, frena a ‘Deco’ en un contraataque, el árbitro sanciona la falta y expulsa al central del Depor al entender que la patadita que da a su amigo ‘Deco’ para que se levante es una agresión.

En la vuelta, el equipo de Mourinho demostró manejar muy bien el partido, pero contó durante los últimos veinte minutos del partido con un jugador más tras la expulsión, justa, de Naybet.

Tras esta temporada, marchó a Londres para tratar de guiar al Chelsea de Abramovich hacia su ansiada Champions.

Aquí se produce su primer encuentro con el Barcelona. Fue en octavos, y sirvió para ver el primer gol de Maxi López con el Barça y que dio la ventaja inicial a los culés (2-1), que, eso sí, jugaron más de media hora con uno más por la expulsión de Drogba. La vuelta se convirtió en uno de los partidos más emocionantes de la historia reciente de la Champions.

El equipo comenzó como un vendaval y antes de los veinte minutos se puso con un 3-0 que parecía senteciar su pase.

Un equipo blue atacando a arreones forzó un córner donde John Terry conseguía el 4-2 previa falta a Víctor Valdés.

Dando un salto en el tiempo, llegamos a su etapa como entrenador del Inter, más concretamente a la temporada pasada donde consigue que los neroazurri levanten la Champions casi cincuenta años después de la última vez. Pero con un par de errores en el camino que tampoco mentó ayer.

El primero de ellos fue en el morboso cruce de cuartos ante el Chelsea. Tras el partido de ida (2-1 para los italianos) se habló del valor incalculable del gol de Kalou para la vuelta, pero sólo en Londres se rasgaban las vestiduras por los dos claros penalties no sancionados que podrían haber presentado un panorama mucho más favorable. Hasta en la vuelta (0-1) también se reclamaron.

Después de aquello, vino la famosa semifinal ante el Barça. En la ida el equipo de Mourinho sorprendió con un planteamiento muy ofensivo al que el equipo de Guardiola no pudo frenar. el partido acabó con un 3-1 que no parecía definitvo, pero los culés se quejaron de la persimividad de Benquerença y del último gol interista, en donde Milito remacha en fuera de juego.

En favor del portugués hay que decir en la vuelta no le quedo otra que ‘poner el autobús’ ante un Barça volcado tras el dudoso acierto de la expulsión de Motta por agresión.

La última intención de esta nota es atacar a Mourinho o tratar de desprestigiar su brillante carrera dando a entender que ha sido ayudado, pero sí invita a hacer una reflexión sobre hasta qué punto está equivocado o no el técnico luso a la hora de ver conspiraciones o tratos de favor para con todos sus rivales deportivos, como ya no sólo dio a entender en sus declaraciones post partido de ayer, sino a lo largo de toda su carrera desde que pasó por Londres.

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