¿Es positivo para el fútbol español?
Inversores árabes en la Liga BBVA
El año 2011 comenzaba con una noticia que engordó las páginas de los principales periódicos del país.
La llegada a la presidencia del Racing de Santander de Ali Syed llevaría consigo el pago de la deuda de la institución cántabra y haría aspirar al conjunto santanderino a un futuro competitivo.
Nada más lejos de la realidad, en la actualidad el conjunto del Sardinero ha visto como una noticia preocupante ha salido al primer plano de la actualidad.
Al parecer, el dueño del club, el jeque indio Ahsan Ali Syed, se encuentra en negociaciones con la familia real de Bahrein para venderles el club en unas cifras muy diferentes a las que se acordaron en su llegada al palco del estadio racinguista.
La operación se presenta actualmente como un negocio puro y duro (si a alguien le cabía duda alguna) para el empresario multimillonario, que se especula en que su venta podría dejarle 15 millones de euros en sus arcas, cinco veces más de lo que le costó el club. Es decir, un beneficio neto de 12 millones de euros en apenas cuatro meses en los que el Racing de Santander no ha visto beneficios ni económicos ni deportivos.
El conjunto dirigido por Marcelino García Toral se encuentra clasificado en la decimoquinta posición de la tabla clasificatoria, todavía sin poder relajarse en vistas a los puestos de descenso, mientras que en el aspecto económicos la plantilla ya ha dejado claro su malestar respecto al empresario, ya que éste se comprometió a su llegada a la capital cántabra a pagar los 1,7 millones de euros que el club debía a 11 de sus jugadores la pasada temporada.
Una figura, la del empresario indio, que ha estado relacionada a estafas y engaños en el extranjero y que en España tiene pinta de no ir mal encaminado hacia una nueva operación con síntomas de fraude.
Tras un periodo de ausencia, de abstinencia, finalmente ha salido a la luz que toda esta incerteza es debida a que Ahsan Ali Syed se encuentra negociando en Bahrein la venta del club a la familia real de este país, en una operación puramente empresarial y que ha dejado muy molestos a los racinguistas, tanto directivos, plantilla como aficionados, que sienten en el fondo un resquemor en forma de engaño que todavía no saben en qué puede acabar.
Toda esta situación de incerteza se suma a las recientes negociaciones del Getafe con el Royal Emirates Group, un grupo inversor con sede en Dubai que se hará cargo del club en materia económica a partir de la próxima temporada 2011/12.
Las negociaciones llevadas a cabo acuerdan que Ángel Torres seguirá siendo el máximo representante de la institución azulona por un periodo de cuatro a seis años, en los que si antes de lo acordado decide marchar, no podría comprar otro club o formar parte de otra directiva que no fuese la del Getafe.
El grupo inversor árabe se ha hecho con el control del 99,3 % de las acciones del club getafense, reflejando una inversión de 130 millones de euros a lo largo de los próximos 3/4 años y presentando un presupuesto para la Temporada 2011/12 en torno a los 65 millones de euros, frente a los 45 de la presente campaña, lo que, tal y como afirma el propio Ángel Torres, permitirá al Getafe fichar a dos jugadores de nivel para otorgar peso e importancia al conjunto del Coliseum Alfonso Pérez en la Liga BBVA en futuras temporadas.

Lo más llamativo de toda la operación, cifras mareantes de lado, será que el club cambiará de nombre, ya que pasará de llamarse Getafe CF a Getafe CF Team Dubai, lo que a primera vista será un shock para cualquier aficionado azulón y de la Liga Española.
Teniendo en cuenta casos de fraudes y que al fin y al cabo el fútbol es un negocio, ¿deben estar tranquilos en Getafe por la operación después del engaño al que han sometido al Racing de Santander?
Poco a poco, los inversores árabes que basan sus ganancias en los petrodólares van introduciéndose cada vez más en el mundo del fútbol y ya no es raro ver como Mansour bin Zayed Al Nahyan es propietario del Manchester City, como Abdullah ben Nasser Al Thani es propietario del Málaga, como ha estado al frente del Racing de Santander durante varios meses Ali Syed o por ejemplo ahora con el grupo inversor Royal Emirates en el caso del Getafe.
Cada vez son más, cada vez son en mayor proporción las soluciones expréss a los problemas económicos, pero ¿es positivo esto para el fútbol?
Al fin y al cabo el mundo del fútbol es negocio, ganancias, números, pero normalmente los presidentes, a parte de ser empresarios que lo que buscan es engordar sus arcas, son apasionados de unos colores que les hacen sufrir, llorar, botar de alegría, gritar... Todo lo contrario a la tónica de las últimas fechas en las que, pese a que se vea a Ali Syed saltando en el palco del Sardinero ante la perplejidad de Del Nido, es todo imagen de cara a la galería. Puro negocio.

