Reflexión gunner

El Arsenal lleva seis años sin títulos

Tras la derrota por dos tantos a uno ante el Bolton, el Arsenal se ha compliacado hasta el punto de que muchos le han descartado ya, sus opciones para conquistar la Premier League y, por sexto año consecutivo, cerrará el curso sin levantar ninguna copa.
Cesc y Van Persie/lainformación.com/Getty Images
Cierto que parece que la pérdida de la final de la Carling ante el Birmingham, por la forma en la que se produjo, supuso un duro golpe para un equipo que acusa demasiado la falta de un perfil intermedio entre los jóvenes talentos a los que Wenger da la responsabilidad desde casi el inicio de su carrera profesional, y los pocos veteranos que se suman a la aventura (el año pasado fue Campbell, este año Lehmann).
Para evaluar la aportación de Arsene Wenger al Arsenal, e incluso al fútbol inglés, está claro que hay que abarcar toda la etapa como manager gunner desde que arribó en 1996. Casi desde el primer día ‘rompió’ con lo que habíamos conocido del Arsenal hasta la fecha, siendo uno de los equipos más odiados de las Islas. Y los títulos llegaron de la mano del buen juego y las grandes individualidades, conviertiendo al equipo londinense en uno de los más seguidos a la hora de captar jugadores.
Y si hay que hablar del apartado de gestionar las salidas, ciertamente poco hay que recriminar al alsaciano, ya que pocos jugadores han dado el mismo rendimiento una vez han abandonado Londres.
La filosofía de Wenger siempre ha sido clara: en el campo quiere que su equipo lleve la iniciativa basándose en la posesión y en el ataque. Algo que ha sido admirado en todo el mundo porque no tardó mucho en inculcar a su equipo esta idea.
La gestión de la plantilla es algo que ha generado más debate. Tomando como punto álgido la llegada a la final de Champions de 2006, es innegable que el equipo está firmando una trayectoria descendente en cuanto a resultados finales, descolgándose de la lucha por los títulos antes de lo deseado para un grande.
Lesiones, inexperiencia, bajones físicos... todos estos factores han hecho acto de presencia, siendo objetivos, junto a complots paranoicos que, en ocasiones ha querido destapar Wenger.
Wenger/lainformación.com/Getty Images
Pero la realidad es que el técnico galo puede haber pecado, como otros grandes entrenadores, de querer demostrar que él es el máximo y único responsable del éxito del equipo y esta idea podría ser la causa de la radicalización de su manera de llevar al equipo. Cada vez cargaba de más responsabilidad a chicos con poca experiencia y eso lo ha notado en los momentos clave de la temporada y, sobre todo, en los duelos contra los grandes.
Piensa que cada chico que trae para el ataque será un nuevo Henry o que puede ‘sacarse de la manga’ un Cesc cada temporada (aunque este puesto, con Wilshere y Ramsey podría ser). Pero parece no caer en la cuenta de que Henry creció con Wright y Bergkamp y que Cesc comenzó a aparecer al lado de Vieira, Parlour o Pires. Esos jugadores no veteranos, pero sí con más kilómetros en la alta competición son la mejor lanzadera y Wenger la ha reducido.
Otro punto que no gusta a los puristas es la poca presencia de ingleses en el equipo. Sólo Wilshere y Walcott son habituales en un equipo al que Wenger ha ‘afrancesado’ para algunos en exceso. Es un punto de debate bastante trivial, que sólo aparece cuando la cosa va mal, pero que hacen que para muchos el Arsenal sea un grandísimo equipo, pero el menos inglés de los ingleses que pasean por el Viejo Continente.
Tras la llegada de Kroenke, la continuidad de Wenger se ha confirmado, por lo que ahora sólo queda que el entrenador se siente para ver cómo puede fortalecer al equipo, una vez superada la diferencia entre City y Chelsea en cuanto a magnates detrás del equipo, algo que el francés ha mentado alguna vez.
Y, si es cierto lo que se ha contado, parece que Arsene prepara una revolución para el próximo curso en cuanto a los integrantes del primer equipo.
Sólo nos quedará por ver sí es para volver al incio de su época dorada como gunner.

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