El número infravalorado

El dorsal menos deseado del fútbol

Todo entrenador tiene a un futbolista que siempre que sale del banquillo va a ofrecer un rendimiento notable. Jugadores que saben medir los tiempos del partido y saben cuál tiene que ser su función en ese momento de saltar al campo. Sea para revolucionar el encuentro o para pausar el juego, son futbolistas necesarios en cualquier plantilla. Su templanza es uno de sus máximos exponentes, saben que su hora llegará. Que podrán demostrar su valía para ganarse el cariño del público. Es el número 12 del míster.

Un dorsal, el 12, que nadie quiere llevar. Aunque aprovechen sus minutos, nadie quiere quedarse fuera del once, ninguno se quiere quedar a las puertas. Aún así hay jugadores en nuestra liga que se atreven con este dorsal; Kanouté, Marcelo o Drenthe.

José Manuel JuradoEl año pasado sólo un jugador de la Liga española pudo jugar todos los encuentros que disputó su equipo. José Manuel Jurado, que militaba en el Atlético de Madrid el año pasado, participó en todos los encuentros. Una situación muy difícil de conseguir puesto que tuvo que estar siempre disponible para el entrenador, evitando lesiones y amonestaciones. Jugó en los 64 encuentros de los colchoneros.

El papel del jefecito Mascherano ha cambiado al que ostentaba en el Liverpool. En el equipo inglés era uno de los pilares básicos de Rafa Benítez, pero con Pep Guardiola ha sabido aprovechar los minutos que ha jugado. La polivalencia del argentino ha hecho que el míster haya podido contar con él en diferentes posiciones. Ha comprendido que la competencia en el centro del campo del Barça es tan alta que no iba a poder disfrutar de tantos minutos como en el equipo inglés, asunto que Yaya Touré no consiguió o no quiso entender.

Santiago SolariEn el Real Madrid han tenido casos similares. Santiago Solari, llegó a estar considerado "suplente de oro", una expresión que no gustaba nada al jugador. Pero es que siempre fue el primer cambio en su mejor temporada de blanco, hasta que se ganó la titularidad en la final de la Champions del 2002. Michael Owen tuvo un papel muy parecido en la casa blanca, aunque tenía números de titular indiscutible. Anotó 22 goles, en 55 partidos. Su problema es que delante tenía al brasileño Ronaldo. Palabras mayores.

Si Owen con Ronaldo tenía competencia, a Cesc Fabregas en la selección le pasa lo mismo. Delante tiene a los dos finalistas del Balón de Oro, Xavi e Iniesta. Aún así, es un fijo en las convocatorias y un cambio asegurado en cualquier partido, más aún con las lesiones contínuas que padecen los blaugranas.

En definitiva, son jugadores de una calidad indudable, que serían titulares en cualquier otro equipo, pero que por competencia u otros motivos no cuentan con más minutos. Aún así, aceptan el papel luchando para ganarse un puesto en el once titular, dejándolo todo en los minutos que gozan. Un claro ejemplo de profesionalidad y respeto.

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