Liderarán a la nueva Suecia

Una nueva generación llama a las puertas

En el verano de 2009 Suecia hospedó la Eurocopa sub21. En esta categoría (incluso ya en sub20) es para muchos el baremo para saber qué jugadores ‘llegarán’ y cuáles no tendrá tantas facilidades para ser conocidos.
En esta categoría, además, son todos profesionales y saben que firmar un buen torneo será importante para su porvernir.

La anfitriona firmó una gran actuación a pesar de no ganar (Inglaterra se cruzó en su camino en la semifinal) y, como explicábamos al inicio, sirvió para dos cosas: primero presentar a una serie de jugadores desconocidos para el gran público y después para llevarlos a casi todos a ligas más potentes que la sueca.

Dos años más tarde casi todo el once tipo en aquel europeo ya ha debutado en la absoluta, y espera a que la generación de Ibrahimovic, Isaksson, Mellberg, Whilemsson y Kallstrom de un paso al lado para asentarse, aunque de alguno sí que se puede decir que lo ha logrado.
De aquel equipo que maravilló en la Euro sub21 de 2009 destacamos a cinco jugadores de los que cuatro han acabado en la Eredivisie.

El primero es Rasmus Elm (AZ Alkmaar). Jugó aquel torneo como interior derecho por dos motivos, por su habilidad para hacer el primer regate y para asistir y la segunda para poder ubicar a su compañero Wernbloom (que también se fue con él al AZ) en el centro. Pero su posición preferida está más centrada y con razón, tiene mucha inteligencia para leer el juego y abarca mucho campo. El lunar en su juego es la regularidad, aparece y desaparece en los partidos con mucha facilidad.
Como curiosidad es el más joven de tres hermanos con los que coincidió en el Kalmar.
Emir Bajrami (Twente) era el hombre de banda izquierda de aquel equipo y al contrario que Elm, él sí jugó en su posición natural. Muy rápido, buen golpeo y una interesante capacidad para ‘entenderse’ con el lateral izquierdo. Como todo jugador explosivo su nivel baja cuando fallan las fuerzas, así que tiene que completar su juego para ser importante durante los noventa minutos cuando hay que jugar cada pocos días.

Gustav Svensson (Bursaspor) daba el equilibrio en el centro del campo. Un mediocentro que no se desenvuelve nada mal con el balón en los pies y que incluso se anima a llegar a la segunda jugada aunque su misión prioritaria era la de tapar espacios y ayudar a los centrales en la salida del balón. Junto a Bajrami es el que más tardó en salir de Suecia y lo hizo a un destino tan exótico como Turquía, hacia un equipo que lucha por derrocar el dominio de los equipos de Estambul.

Ola Toivonen y Marcus Berg (PSV) fueron la delantera de aquella Suecia que enloqueció a los entendidos por su química y eficacia. Incluso parecía que tenían los papeles cambiados si nos quedamos en su físico: Ola pasa del metro noventa, pero no es un delantero que se pierda más allá del área, más bien todo lo contrario, rinde tan bien de nueve como algo desplazado a cualquiera de las dos bandas o, como juega en el PSV, de segundo punta. Obviamente va bien por alto, pero tiene mucha facilidad para ver los desmarques de sus compañeros o ver el esapcio para aparecer dentro del área.

Marcus sí que atendía al perfil de ‘matador’, dentro del área está siempre con ‘la caña preparada’ para rematar el juego de sus compañeros si puede al primer toque, si tiene que fabricarse el gol, tiene un amplio abanico de recursos y suele ejecutarlos rápidamente para no dar opción al defensa.
Ambos ya jugaban en Holanda, pero mientras que Toivonen ya esperaba su oportunidad en el PSV, Berg ‘aprovechó’ su actuación para probar en el Hamburgo y tras una temporada llegó a Eindhoven.

Suecia no llegó al Mundial por la dureza de su grupo de clasificación y las esperanzas están en la próxima Eurocopa. Están encuadrados en el Grupo E donde sólo la imparable Holanda evita que lideren el grupo y, parece que, le condenará al ‘cara o cruz’ de la repesca. Una ruleta rusa demasiado injusta para lo que estos chicos nos pueden ofrecer en un gran torneo.

Artículos destacados

Comentarios recientes