Fuster campeón con el Olympiacos familiar

El jugador español triunfa en Grecia

El hecho de que tres equipos se repartan los campeonatos de Liga en Grecia la convierte en un torneo poco atractivo visto desde fuera.

Obviamente, vista la pasión, en ocasiones excesiva, con la que se vive en las gradas no ocurre lo mismo para el hincha griego. Y es que en el país heleno el fútbol sirve para olvidar una realidad social un tanto dura en los últimos años, ya que el país ha sido azotado duramente por la crisis.


El fútbol, lejos de resentirse, sigue viviendo en esa etapa dorada y se permite el poder captar jugadores de fuera con un buen sueldo y un estatus social envidiable.

Hace unas semanas el Olympiacos se coronó campeón de Liga goleando por 6-0 al AEK. Hace unos años hubiera sido un resultado tan sorprendente por la contundencia como por los protagonistas, pero gracias a que el fútbol sigue siendo 'el circo' para gran parte de la sociedad griega, continúan las inversiones en traer ya no sólo nombres, sino jugadores de de calidad contrastada que suban el nivel del torneo.

Sin ir más lejos, el AEK, presidido por el ex delantero del Atlético de Madrid, Demis Nikolaidis, cuenta con Manolo Jiménez en el banquillo con el ex canterano madridista Mateos, el ex del Sporting Míchel y el antiguo delantero del Málaga Baha. Sin contar a otros jugadores con cartel que no han pasado por aquí.

Pero el campeón, el Olympiacos es un equipo con muchos nombres familiares. Junto a Valverde, que suena para volver a España, extranjeros relevantes en su momento como Ibagaza u Olof Mellberg y una auténtica legión de talento patrio: la increíble adaptación de Riera, que parecía totalmente desmotivado tras su salida del Liverpool, el buen papel de Moisés Hurtado, el ya clásico Raúl Bravo e incluso el que fuera portero del Barça B, el hispano-belga Urko.

Pero de todos los jugadores españoles que han disputado esta SuperLiga griega hay uno que ha firmado una temporada fantástica destapándose como uno de los mejores jugadores del torneo en su debut: David Fuster. Fruto de la cantera del Vila-Real tuvo que pedir una oportunidad en Segunda División a través de goles y mucha calidad en el Elche. Parecía que en su vuelta al Submarino Amarillo con la madurez le alcanzaría para ser un jugador relevante en uno de los punteros de la Liga BBVA, pero la irrupción de Bruno y Matilla (dos jugadores muy conocidos por Garrido) junto al incuestionable Cazorla dejaron al centrocampista de Oliva sin hueco hasta el punto de aceptar la aventura griega.


Una decena de goles en poco más de veinte partidos, alguno de ellos de muy bella factura, han ayudado a que el Olympiacos mantenga su condición de amo del fútbol heleno en estos tiempos. Siempre aprovechando su llegada y su buen disparo.

David Fuster ha tenido la mala suerte de coincidir con una generación soberbia en el fútbol español hasta el punto de tener que buscarse un rinconcito en Grecia, porque no todo son Cesc o Arteta... que tampoco tienen sitio en la selección.

Artículos destacados

Comentarios recientes