El lío de las tarjetas y el Fair Play

Mourinho vuelve a cargar contra el Barcelona

Mourinho ha vuelto a abrir la caja de los truenos. Hacía tiempo que no lanzaba ninguno de sus dardos hacia la Ciudad Condal, pero lo acontecido durante la pasada jornada, en el duelo que enfrentaba al Villareal contra el Barcelona ha encendido la mecha, una vez más.

Tras el partido de Champions contra el Tottenham, el portugués señaló que no "han podido forzar las tarjetas", añadiendo que hay clubes "que lo hacen y se ríen en la cara de los otros". Ya tenemos lío. El técnico una vez más rajaba contra el eterno rival.

Guardiola quiso liberar de amonestaciones a Busquets y a Valdés antes del clásico contra el Real Madrid, que se disputará en dos jornadas. Para ello, durante los últimos minutos del partido contra con el Villareal pidió de forma clara y airada que ambos forzasen la quinta tarjeta. Dicho y hecho. Valdés y Busquets hicieron su teatro, con su consiguiente castigo. Guardiola ya podía estar tranquilo, iba a tener a dos de sus intocables en el Bernabéu.

Mourinho en cambio está mosqueado, a Pep le permiten cosas que a él no, según él. Pero la gran diferencia es que Mourinho fue sancionado por hacer lo mismo en la Champions League, no en la Liga. Competiciones tan diferentes, como lo son sus mandamientos.

En la Liga española no hay ningún reglamento que estipule una sanción por forzar una tarjeta, ni en el de la UEFA tampoco, pero ésta última opera en la Champions, y en ella se habla sobre el "Fair Play". Un juego limpio que lucha contra acciones como las acontecidas en el Amsterdam Arena. Mourinho, con el mismo propósito que Guardiola, forzó la suspensión de un encuentro para Sergio Ramos, y Xabi Alonso. Pero si lo del barça fue un teatrillo, lo de aquel día del Madrid fue de Broadway. Una obra con un reparto de 6 actores, para conseguir las amarillas para los jugadores, junto con las respectivas multas económicas a cada participante del numerito. La razón que expuso la UEFA fue la falta de Fair Play del equipo blanco.

En la Liga española pasa cada fin de semana. Un jugador con cuatro amarillas acumuladas fuerza la quinta para no perderse un partido importante. La LFP no actúa, no ve nada antireglamentario en esta acción, ni nada que empañe el juego limpio. En la Premier League, en cambio, estas situaciones sí que son perseguidas. En Inglaterra no conciben el fútbol sin "Fair Play". El jugador sueco, Anders Limpar, que militó en la Premier League durante la década de los 90, fue un gran ejemplo. Su fuerte carácter y su temporamento le fueron condenando al ostracismo. Nuna respetó el juego limpio y eso le llevó a pasar de jugar 96 partidos en su primera etapa en el Arsenal, marcando 17 goles, a jugar tan solo 4 en su última temporada con el Birmingham City. Claro ejemplo de que la falta de juego limpio y la Premier no conjugan en absoluto.

Para el recuerdo siempre quedará, Poli Rincón, el jugador andaluz que militó en el Real Madrid. El futbolista que en una tarde de verano no le apetecía jugar al fútbol pidió al árbitro que le expulsara durante un partido amistoso. Un genio y figura.

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