¿La última bala?

El equipo sufre actualmente un cambio de ciclo

Todo lo que sube baja, o al menos es lo que afirma la Ley de la Gravedad. En la vida, también ocurre.

El ser más exitoso del mundo puede verse arruinado en apenas días. En el mundo del fútbol, lógicamente, también ocurre.

Un claro caso de decadencia es la actual situación del Chelsea, uno de los clubes más laureados del fútbol inglés de los últimos años. Dominador claro de la Premier League años atrás ha visto como la cima futbolística ha ido alejándose hasta alcanzar la más baja de las faldas de la montaña.

Ahora, la afición blue mira hacia arriba añorando la gloria pasada e intenta hacer frente al futuro con la mejor de las caras.

Un punto de inflexión que comenzaba cuando en la Temporada 2004/05 llegaba a Stamford Bridge José Mourinho, recientemente coronado Campeón de Europa con el Oporto. Ya en su primera rueda de prensa dejó claro que él era el mejor, él era la mejor opción para el banquillo blue, él era 'the Special One'.

Y así fue, los dos años siguientes el técnico portugués formó un colectivo capaz de ganar a cualquier rival, con mejor o peor palmarés, pero siempre daban la cara, siempre salían victoriosos. Así, una de las consideradas mejores plantillas del Chelsea en su historia lograba dos títulos ligueros consecutivos que dejaban en evidencia el poderío del Manchester United en Inglaterra.

Había nacido un súper equipo, una de esas plantillas que serán recordadas por todos.

Fue la época dorada de los blues. Jugadores como John Terry o Frank Lampard alcanzaban el primer escalafón mundial de mejores jugadores. Fichajes como el de Didier Drogba daban la razón a un Roman Abramovich que ya comenzaba a gastar dinero sin mirar el precio. Jugadores de banda como Arjen Robben, Joe Cole o Damien Duff se convertían en extremos de primer nivel, imparables para las defensas rivales.

Era un equipo temido, un equipo poderoso.

El propietario ruso Abramovich tenía un sueño desde su llegada a la capital londinense: conseguir la UEFA Champions League.

Pronto comenzaron a llegar buenas noticias en el ámbito europeo. Las victorias en Europa ante rivales como el Barcelona daban muestra del buen nivel del Chelsea, pero aquella dinámica ascendente no se traducía en títulos a nivel continental.

Cuartos de Final y Semifinales, sus principales escollos. Tras varias decepciones fue en la Temporada 2007/08 cuando más cerca estuvo. El conjunto inglés, dirigido por aquel entonces por el técnico israelí Avram Grant, llegó a la Final de Moscú en 2008 ante un Manchester United experto en grandes citas que no falló desde el punto de penalti y acabó llevándose el trofeo europeo. Nunca más cerca ha estado el multimillonario propietario Roman Abramovich de lograr su expreso deseo.

Un sueño que ha llegado a afectar a la plantilla en materia de presiones y tensiones, que no han hecho sino aumentar el bajón deportivo a nivel europeo del conjunto londinense.

Una debacle futbolística que ha quedado reflejada a la perfección en el banquillo local de Stamford Bridge, ya que, desde la salida de José Mourinho en el año 2007 inexplicablemente a mitad de temporada, el ir y venir de entrenadores ha sido constante.

Tras la sorprendente salida del técnico más laureado de la historia del club fue Avram Grant quien se haría cargo del equipo. Una temporada difícil de llevar teniendo en cuenta que el barco deportivo ya había zarpado y no había vuelta atrás. Aún así, el Chelsea acabó segundo en la Premier League, subcampeón de Europa y subcampeón de la Curling Cup frente al Tottenham de por aquel entonces Juande Ramos. No hubieron títulos, pero se quedaron a las puertas en tres de ellos. Supuso un fracaso deportivo a niveles estratosféricos teniendo en cuenta que el Chelsea era un grande de Europa.

En el verano siguiente fue Luiz Filipe Scolari quien llegaría para hacerse cargo del equipo. Junto a él jugadores como Deco desembarcaron en Londres. Tras un comienzo extraordinario en el que el Chelsea encadenó goleada tras goleada las derrotas y resultados negativos fueron apareciendo justo cuando menos se esperaba, lo que obligó a Abramovich a tomar la decisión del despido a mitad de temporada tras empatar 0-0 frente al Hull City.

Su relevo fue un viejo conocido del fútbol mundial. Guus Hiddink, que compaginaría labores técnicas en el Chelsea con la selección Rusa. Quizás, pese a los resultados alejados de gloria, fue el mejor de los relevos. Dejó tercero al Chelsea en la Premier League, logro alcanzar las Semifinales de la Liga de Campeones tras caer eliminado en casa frente al Barcelona en uno de los peores arbitrajes que se recuerdan y logró alzar la FA Cup.

Actualmente Carlo Ancelotti es entrenador del Chelsea. Técnico italiano que logró la gloria con el Milan haciéndole Campeón de Europa. Con el cartel de entrenador ganador llegó a Londres y hasta la fecha siguen esperando sus resultados. Cuartos en Premier League y en Cuartos de Final de la Liga de Campeones a día de hoy mantienen un haz de esperanza en el club inglés de cara al futuro.

Una debacle que también ha quedado reflejada en sus principales estandartes.

John Terry ha pasado de ser el Mejor Defensa del Mundo a encadenar error tras error, semana tras semana. Numerosos escándalos en su vida personal han acabado tristemente por afectarle en su rendimiento deportivo, incluso erosionando su imagen como capitán de la Selección Inglesa.

Situación similar de decadencia vive Frank Lampard, uno de los ídolos de la afición blue que ha visto como ha pasado de ser uno de los mejores centrocampistas del Mundo a ser un jugador importante para su club pero que ha perdido parte de su cartel europeo, tan solo quedándole el nombre y ese ya mítico dorsal '8'. Las continuas lesiones han sido su principal enemigo, lo que en cierta medida han ayudado a que su progresión no siguiera adelante, sino que además han visto afectado su juego.

Didier Drogba, considerado uno de los mejores delanteros del Mundo de la última década. Llegó tras convertirse en una de las perlas del Olympique de Marsella y en Stamford Bridge se convirtió en un auténtico depredador del área capaz de lograr goles inverosímiles y desde cualquier posición, ya fuera a balón parado como en jugada personal. Actualmente no es titular y su futuro puede resolverse el próximo mercado de fichajes con una más que posible vuelta al fútbol francés del jugador de Costa de Marfil.

En la presente temporada el numeroso desembolso económico del propietario ruso Roman Abramovich ha seguido y lo ha hecho tras adquirir, por ejemplo, en el pasado mercado de invierno a jugadores como David Luiz, procendente del Benfica, o Fernando Torres, procedente del Liverpool, en un fichaje de altos vuelos que se cerró en torno a los 50 millones de libras.

El caso del delantero madrileño está siendo cuestionado y estudiado con lupa. Su llegada en Enero de 2011 supuso que el conjunto londinense adquiriera uno de los atacantes más deseados del planeta fútbol. Sin embargo, en 8 partidos oficiales con la camiseta blue no ha logrado marcar ni un solo gol, lo que comienza a despertar el run run acerca de su real rendimiento y sobre su más que criticada en España sobrevaloración.

Chelsea, un equipo que logró hacer historia, un conjunto que rozó la gloria con sus propias manos, pero que ha ido decayendo hasta ser uno de los candidatos, no es más fiable de ellos, a lograr la Premier, anteriormente siendo el principal candidato.

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