¿Pero Laporta no se había ido?

El presidente barcelonista sigue el guión de su antecesor

Sandro Rosell se convertía en presidente del Barcelona el pasado 1 de Julio de 2010 tras ser elegido por los socios del conjunto azulgrana en las elecciones a la presidencia.

Una candidatura vencedora que proclamaba el cambio de ciclo mandatario, rompiendo con la filosofía sensacionalista que llevaba a cabo la anterior directiva con Joan Laporta como principal representante.

Los continuos titulares en relación al catalanismo y al victimismo o la soberbia (del "tritranquilo" al "hexatranquilo" pasando por "la caverna mediática") quedaban a priori enterrados con la entrada del actual presidente barcelonista. El Barcelona volvería al estado de calma y sumisión que tanto añoraban los aficionados culés, sobre todo fuera de Catalunya, ya que sus figuras habían quedado algo erosionadas al sobreponer al pueblo catalán sobre el resto de España y del Mundo.

Nada más allá de la realidad. Aquel cambio duró meses. La tranquilidad y cortesía de las primeras semanas fue cogiendo tono de nuevo tal y como se íba acercando el comienzo de temporada y posteriormente el transurso de las jornadas.

Las declaraciones de José Mourinho con orientación siempre a Can Barça acabaron por quitar la máscara a Sandro Rosell, que comienza a asemejarse a su predecesor hasta hacer públicos titulares como el de hoy.

En una semana marcada por el parón por compromisos internacionales, en una semana en la que el tema de conversación ha sido la decisión de la jueza de anular la huelga, ha sido cuando el máximo mandatario del Barcelona ha vuelto a la carga sin provocación previa.

Así, durante un acto contra la pobreza y el hambre, dejó el titular "Apuesto por un 5-0 en la Final de Copa para no perder la costumbre". Palabras, al menos, que esconden un alto porcentaje de provocación.

Si antes prefería callar, o llevar declaraciones alejadas de la polémica, ahora Rosell sorprende a conocidos y extraños. Ya no es el presidente ejemplar que elogiaba a los suyos sin faltar a terceros, aquel mandatario que se caracterizaba por su natural cordialidad.

José Mourinho, con su llegada al eterno rival, ha elevado a su máxima potencia la rivalidad entre Real Madrid y Barcelona, lo que ha acabado incluso modificando el carácter y presencia de Sandro Rosell.

Tal es así que ya han sido varias las ocasiones en las que el actual presidente catalán ha dejado de lado el protocolo y ha entrado en acción con titulares como "Estoy muy cabreado, iremos hasta el final", haciendo referencia al caso de dopaje que saltó hace unas semanas, "Estoy muy contento porque mi técnico y mis jugadores hablan en el terreno de juego", mandando un dardo envenenado a las siempre polémicas ruedas de prensa del técnico portugués del Real Madrid, o "Nunca ficharía a Mourinho", dejando claro que su técnico es Pep Guardiola y jamás ficharía al entrenador del eterno rival.

Algo ha cambiado, llegaba el cambio y poco a poco se está convirtiendo en un paso hacia atrás con titulares del mismo índole como los que tanto y tantas veces se le criticaron a Joan Laporta en sus ocho años como máximo dirigente barcelonista.

La llegada de uno de los que ya es considerado enemigos del barcelonismo, José Mourinho, sumado a la presión del cargo y las numerosas estrategias que se crean para intentar tumbar al mejor Barcelona de la historia han hecho que la presidencia barcelonista haya reculado hasta tiempos pasados, vendiendo el mismo ideal y exponiendo las mismas declaraciones siempre con destino Madrid.

Los socios del Barcelona votaron el cambio que tanto promulgó el presidente catalán durante la campaña electoral, premisa que todavía no se ha cumplido y que va adquiriendo tonos que tanto recuerdan a la etapa de Joan Laporta.

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