Nery Castillo, otro juguete roto

Ejemplo de calidad perdida

Vivimos en una época en la que casi es imposible no tener 'fichado' a un joven que destaque. Gracias a la globalidad de internet, a la facilidad de acceder a cualquier partido y la pasión con la que miles de aficionados comparten información conocemos a jugadores como Deulofeu, Cork o Draxler.

Hace unos años la tendencia no era tan extrema. Mucho debía de destacar un chico joven para que fuera de su país fuera conocido. Y ese fue el caso de Nery Castillo, el jugador mexicano llamado a ser uno de los más grandes jugadores en estos días que corren por las condiciones que atesoraba, pero que no se sabe si por un mal asesoramiento a la hora de elegir equipos o un carácter poco abierto a los consejos se haya a años luz de la condición de crack mundial que muchos esperábamos.

Hijo de futbolista, rechazado por la estricta normativa Premier cuando iba a fichar por el Manchester United sorprendió que llegara a un club como el Olympiakos, grande en un fútbol como el griego, con poca paciencia para moldear talentos foráneos, a la tierna edad de 16 años. También sorprendió (bueno, por el dinero que pagó desde luego no) que su siguiente destino fuera un Shakhtar Donetsk, germen del buen equipo que es ahora y que desde entonces haya seguido un camino estrambótico de cesiones a equipos como el Manchester City, Dnipro, Chicago Fire y, desde hace unas semanas, vuelta a Grecia al Aris.

Lo duro no es la clara trayectoria descendente, es el poso de mal profesional que ha ido dejando en cada equipo. Lo último, las declaraciones del staff técnico del Fire donde dieron a entender que se equivocaron en confiar en un jugador de su perfil e historial.

nery castillo

Hasta en la propia selección mexicana se perdió la fe en él, ahora mismo eclipsado por ‘Chicharito’ Hernández (que podría ser su antítesis) y por detrás, si acudimos al pasado Mundial, del 'Guille' Franco y de Cuauhtémoc Blanco.

Pero su historia no debe de caer en saco roto. No para hacer leña del árbol caído, sino de ejemplo y aviso ya no sólo para los chicos que tenga la suerte de tener talento y llegar, sino del aficionado a la hora de exigir, mimar y presionar a los que deben de ser sus nuevos ídolos.

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