El fútbol se enciende en Egipto

Deudas y cambios políticos amenazan a la mejor liga africana

Egipto está inmerso en una transición política que está llevando cambios a todas las esferas de la sociedad. La caída de Hosni Mubarak, obligado a dimitir hace poco más de un mes, ha puesto el país en la senda de la democracia, pero mientras tanto está todo patas arriba.

El fútbol no es ajeno a toda esta situación de inseguridad. Egipto es la principal potencia futbolística del continente y lo es porque hasta ahora tenía la liga más potente. Su selección es la actual campeona de África y su competición doméstica era la única capaz de retener a sus mejores jugadores a golpe de talonario. Algunos emigraban a Europa (fundamentalmente a Alemania), en busca de probarse en una liga grande, pero la mayoría, como Mido, volvían con la seguridad de los buenos sueldos que se cobraban en Egipto.

Todo esto está empezando a desaparecer con la grave crisis social que vive el país. El presidente ha dejado el gobierno tras más de 29 años en el poder y los egipcios acaban de aprobar un paquete de reformas que conducirán a un cambio constitucional y a un Parlamento verdaderamente democrático. La caída del régimen ha provocado que, quienes se sirvieron de él para hacerse ricos o para controlar los poderes fácticos, hayan caído de rebote. Muchos de esos personajes adictos al régimen estaban relacionados con el deporte y esto ha traído consecuencias.

Los jugadores del Al-Ittihad de Alejandría, uno de los clubes con más solera del país y el que planteó la creación de la Federación Turca de Fútbol a principios del siglo XX, se han declarado en huelga indefinida ante la penosa situación económica en la que se encuentran. Los dirigentes, cercanos a Moubarak, fueron obligados a marcharse por los aficionados en plenas revueltas. Sin ellos, el club ha incumplido con el pago de las viviendas de los futbolistas, que han sido desahuciados, y los empleados llevan meses sin cobrar. Tanto les deben que los jugadores se han plantado. Se han negado a entrenar e indefinidamente no participarán en la liga egipcia.

Los impagos son tónica habitual en el fútbol de Egipto desde que empezó la crisis económica. Los futbolistas se quejan de que las nuevas leyes que ahora están montando sus bases no han mejorado esta situación y amenazan con que la huelga se extienda por todo el fútbol profesional. Ante eso, la Asociación de Fútbol Egipcio se va a reunir en los próximos días para proponer un plan de austeridad a los clubes. Se busca que todos, entrenadores, jugadores y directivos, se adapten a la nueva realidad, lo que supone traspasos más baratos y un ahorro en las fichas.

La consecuencia más presumible será el fin de la liga de Egipto como la más potente del continente. De hecho, algunos de sus clubes como el Ismalia SC ya están pidiendo dinero a los propios aficionados para poder pagar la nómina de su técnico, el holandés Mark Wotte.

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