Y tras Capello, ¿Redknapp?: dos estilos opuestos

El técnico 'spur' casa mejor con la filosofía de la selección inglesa

La llegada de Fabio Capello al banquillo de la selección inglesa inició hace dos años una de las historias con más morbo del planeta fútbol. Con un palmarés impresionante, el técnico italiano nunca se ha ido sin ganar algo de alguno de sus equipos, pero el fútbol de selecciones es otra cosa. Con un margen de error mínimo, no tiene espacio para grandes golpes de timón, fichajes de relumbrón o remontadas de última hora.

Su etapa al frente de Inglaterra hace meses que parece que tiene fecha de caducidad. La Eurocopa 2012 en Polonia y Ucrania será su final, a no ser que la gane y lo haga con autoridad. Su estilo de juego no se ha impuesto en la selección inglesa y los medios británicos ya tienen un candidato a sucederle. El mejor colocado, el actual técnico del Tottenham Hotspur, Harry Redknapp.

Tras ganar la FA Cup con el Portsmouth, Redknapp recibió el encargo de hacer algo importante con uno de los nuevos ricos de la Premier League. Con su fútbol directo, con gran movilidad en las bandas y remate, metió a su equipo en la UEFA Champions League, lo mantiene en los puestos de cabeza y se enfrentará al Real Madrid dentro de unos días por un puesto en semifinales de la máxima competición continental. Un juego totalmente opuesto al de Capello y que es más del gusto de los ingleses y es más adecuado al perfil de jugadores que están creciendo en Inglaterra.

Capello es orden y control. Desde la defensa, ha exportado a Inglaterra el 'catenaccio' moderno con el que ganó dos ligas en Madrid y con el que triunfó en Milán, Juventus o Roma. Siempre tuvo encima la etiqueta de "no juega bien, pero gana" y eso ahora no vale. A pesar de ser el segundo extranjero que ocupa el puesto de 'manager' de la selección inglesa, tras Sven Goran Eriksson, los británicos le siguen viendo como un bicho raro. Su inglés es más que mejorable, no se ha adecuado a las costumbres, no vive en inglaterra más que unos meses al año... No se ha integrado, sino que ha integrado al equipo nacional a su estilo. Y su juego cansa. Redknapp, sin embargo, tiene movilidad, se identifica con el aficionado inglés (sólo hay que verle la cara), tiene la etiqueta de fútbol de ataque colgada del traje y, por suerte, cae en gracia a sus compatriotas.

Su trabajo al frente de los 'spurs' es valorado por todo el fútbol inglés. Recogió un equipo roto y con un par de parches lo ha llevado a la lucha por el título. Con una defensa sólida sin ser nada del otro mundo, su juego es totalmente vertical, combinando la salida por las bandas que le da Bale con el juego de toque de Van der Vaart. Un estilo que con los Young, Defoe, Carragher, Rooney, Lennon o Walcott viene de perlas.

No son Capello y Redknapp dos tipos que casen mucho el uno con el otro. Son dos carismas totalmente distintos y, de hecho, sólo con ver cómo les ha tratado España a cada uno de ellos se puede tomar cuenta de que corren suertes distintas. Mientras al italiano le tratan a cuerpo de rey cada vez que viene a Madrid, dejó decenas de buenos amigo en la capital (sobre todo en los restaurantes de postín), al inglés le atracaron hace unos meses a la salida del Calderón. Había venido a espiar a David De Gea y a realizar varios informes más y, tras el partido, en los aledaños del estadio fue atacado por varios individuos que le robaron algo de dinero y le agredieron, afortunadamente sin consecuencias graves. Cuestión de suerte.

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