Qué fue de... Spasic

Su paso por el Madrid fue un absoluto fracaso

La vida de Pedrag Spasic cambió el día que se enfrentó a España con la selección de Yugoslavia en el Mundial de Italia de 1990. En ese partido se pegó como una lapa a Emilio Butragueño y secó por completo al delantero del Real Madrid. Los yugoslavos ganaron ese partido, mandaron a España a casa en octavos de final y Spasic se ganó la admiración de nada más y nada menos que de Alfredo Di Stefano.

El mito hispanoargentino era en ese momento asesor del presidente del Real Madrid Ramón Mendoza. Lo primero que hizo cuando terminó la Copa del Mundo fue recomendar su fichaje para el centro de la defensa blanca, que vivía un cambio generacional tras ganar cinco ligas de forma consecutiva. La secretaría técnica blanca fue a verlo en un partido del Partizán de Belgrado pero su aspecto, calvo y delgado, le hacían parecer más viejo de lo que era. Al verle jugar desaparecieron las dudas y le ficharon por alrededor de 200 millones de pesetas, una cifra nada desdeñable para la época. Con poco más de 25 años llegó a la Liga española, donde no tuvo mucha suerte en su paso por el club de Concha Espina, pero tampoco en Pamplona y Marbella, donde también jugó.

Spasic era un central clásico de la antigua escuela yugoslava. Frío y sobrio, sus puntos fuertes eran la colocación y la técnica, pero no tenía mucha clase ni mucha velocidad que digamos. El madridismo le recuerda sobre todo por la mala suerte que tuvo en un Barcelona-Real Madrid de su primera temporada en el que se anotó un gol en propia puerta. Este autogol le lastró el resto de su vida deportiva en España e hizo que el conjunto blanco le mostrara la puerta de salida poco después. Con el marcador 1-1 se metió de la forma más tonta un gol de cabeza desde el centro del área con la portería de Jaro totalmente vacía.

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El Madrid perdió ese partido y desde ese momento se convirtió en una persona odiado por su afición y ridiculizado por las del resto. Hace siete años, el central en una entrevista en su casa de Belgrado aún recordaba aquella catastrófica noche.

Sólo disputó 22 partidos con el conjunto blanco y al año siguiente fichó por Osasuna. En Pamplona jugó tres años y consiguió ganarse un puesto en un equipo que luchó varias campañas por meterse en la Copa de la UEFA. Muy mal de forma física y descartado por los 'rojillos', se marchó a jugar a la segunda división. Aceptó una oferta del mítico Atlético Marbella, recién ascendido y que tenía a Jesús Gil como mecenas. Su papel en la Costa del Sol fue testimonial, ya que peleado con el entrenador sólo jugó cinco partidos.

Se marchó el año siguiente al Radnicki Jugopetrol serbio, donde colgó las botas en 1996. Al final, una ficha de 210 partidos como profesional y nueve goles anotados. Eso, sin contar los que anotó en propia meta.

Tras dejar el mundo del fútbol, Spasic no se ha vuelto a relacionar con el balón. Comenzó a invertir en empresas de distintos sectores y hoy vive alejado de los focos en su casa de Belgrado y centrado en sus negocios. Los medios españoles han intentado varias veces entrevistarle pero sólo concedió una hace unos años. En ella se mostraba sorprendido con que todavía se le recordara por su error en el Camp Nou. Hay cosas que nunca se olvidan.

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