No se atreverán

La LFP amenaza con la huelga por el fútbol en abierto

El fútbol español está que trina por culpa de los contratos de televisión. Los operadores, fundamentalmente Mediapro (dueño y señor de la gran mayoría de los derechos de emisión del fútbol profesional), presionan para sacar la máxima rentabilidad a un producto que pagan muy caro y los clubes temen perder su principal fuente de ingresos. Llevan meses forzando al Gobierno para que derogue la Ley de Interés General y se cargue de un plumazo el partido en abierto que se debe emitir cada jornada por imperativo legal. La última maniobra de presión es el anuncio de que estudian ir a la huelga.

Es la propia patronal del fútbol, la Liga de Fútbol Profesional (LFP), quien promueve una jornada de parón, algo insólito en cualquier otro sector. El fútbol pararía, por mandato de los clubes, en la jornada 30, la próxima que se debe jugar tras el parón provocado por los partidos de las selecciones.

El todavía secretario de estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, confiaba la pasada semana en que la LFP se echaría atrás antes de su reunión de hoy en su amenaza de parón y evitó llamarlo huelga en toda su intervención en un desayuno informativo con la prensa. "No es una huelga, es un 'lock out', un cierre empresarial", dijo el máximo responsable del deporte en nuestro país, a punto de deja el cargo para presentarse a las elecciones a la alcaldía de Madrid. No están contentos en el Gobierno con estas presiones pero han tenido la 'suerte' de no encontrarse oposición política en este asunto. El PP no se opone oficialmente a una ley, la actual, aprobada bajo mandato de José María Aznar y creada por expreso mandato del ministro de la Presidencia y vicepresidente Francisco Álvarez Cascos.

José Luis Astiazarán, el mismo presidente de la LFP que hace dos años se felicitaba cuando se rompieron los contratos con Audiovisual Sport para permitir que se emitieran seis partidos en abierto cada jornada, se queja hoy de que la española es la única gran liga europea donde se obliga a retransmitir un partido de forma gratuita y universal para todo el territorio nacional. La exigencia de quien paga manda ahora en el seno de la Liga de Fútbol Profesional y el diálogo con el Gobierno, que es quien debe cambiar la llamada 'ley Cascos', ha sido casi nulo.

La Liga amenaza con parar el fin de semana del 2-3 de abril y desplazar toda la competición una semana en el tiempo. "Si no se celebra la jornada el 3 de abril, se correría una semana esa jornada y acabaría en junio la liga", comentó el presidente, sin tener en cuenta los compromisos que los clubes tienen, por ejemplo, con la Organización de Loterías y Apuestas del Estado (Onlae) a cuenta de la Quiniela. Una razón más para no creer en las presiones de los mandatarios del fútbol. Como curiosidad, si al final se provoca el parón, el clásico Madrid-Barça se jugaría tras la final de Copa del Rey y no antes, por lo que habría un pasillo al campeón de la competición del KO. Sólo por eso, Real Madrid y Barcelona tienen ya un motivo para oponerse.

El discurso de la patronal es inamovible. "La existencia de un partido en abierto es un hecho distorsionador" según aseguraba Astiazarán hace unos días, remitiéndose a varios informes de la Comisión Europea que cuestiona el "interés general" de la Liga, la Copa del Rey o las competiciones europeas. Madrid y Barcelona, los dos clubes con más ingresos, callan a la espera de ver lo que hacen los demas. Tendrían muy difícil imponer sus tesis cuando el resto están en pie de guerra.

Sin embargo, la amenaza de huelga es cada vez menos creíble. A principios de temporada los clubes ya amenazaron con parar por la modificación de la ley de fiscalidad que afectaba a la tributación de los contratos de sus futbolistas, la llamada 'Ley Beckham'. No sólo no pararon, sino que no consiguieron con sus propuestas modificar lo que se aprobó en el Congreso de los Diputados.

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