La hora de la clase y el trabajo
El francés suena para más de un banquillo de los grandes
Es uno de los entrenadores de moda. Su juego elegante y serio ha puesto los focos sobre Didier Deschamps, director técnico del Olympique de Marsella y uno de los grandes animadores de la apasionante liga francesa de este año.
Su nombre suena como posible para más de un banquillo de los grandes de Europa. Se le relacionó con el FC Barcelona antes de la renovación de Pep Guardiola y el club catalán lo tiene en cartera por el próximo año es el último de su entrenador. Es muy del gusto de Sandro Rosell y supondría la continuidad en el fútbol de toque y de control al que se han acostumbrado en el Camp Nou.
Pero Can Barça no es el único de sus posibles destinos. Juventus, Bayern Munich e incluso Manchester United ya han tanteado al campeón del Mundo en 1998, que cumple su segunda temporada en Marsella. Su vuelta a la Liga Francesa devolvió el año pasado parte de la gloria perdida y el título de Liga a los del Velodrome. Un título que no se conseguía en la ciudad mediterránea desde 1993, antes del desastre del descenso por la compra de partidos y la nefasta gestión de Bernard Tapié.
Deschamps tiene un excelente cartel en Italia. Su año en la Juventus dejó muy buen sabor de boca y suena con mucha fuerza para ocupar el banquillo el año que viene. Su año en la 'Vecchia Signora' fue convulso. Consiguió el objetivo de devolverles a la Serie A, pero llegó seguramente en el momento equivocado. Era un "momento dramático desde el punto de vista económico y deportivo. Muchos jugadores habían decidido irse y después de muchos años había cambiado por completo la directiva", señaló en una entrevista reciente en la que, eso sí, calificó como "un error" haberse marchado de la Juve.

Trabajo y calidad es lo que promete el francés. Sin embargo no ofrece un cheque en blanco a quien le fiche. En 2006 saldó su "deuda con la Juve", tal y como él mismo la calificó, pero hoy no aceptaría cualquier proyecto con ellos. Lo mismo piensa del Bayern, otro de sus posibles destinos, una vez que Van Gaal ya ha confirmado su marcha a final de temporada.
Deschamps cada día se parece menos al milimétrico y controlador centrocampista que levantó la Copa del Mundo del 98 en París. Se ha forjado un carácter muy distinto como entrenador, muy similar al de Aimé Jacquet, seleccionador de aquella Francia campeona. De él recibió los galones de controlar a un grupo tan complicado como el que puso sobre el campo el seleccionador galo, pero también el gusto por dejar al futbolista aportar lo que mejor sabe hacer, jugar al fútbol.
Esa es su filosofía de juego y con ella lleva unos números envidiables. En cinco años en el Mónaco peleó por la liga en cuatro de ellos y ganó una Copa de la Liga, además de llegar a la final de la Champions, donde perdió contra el Oporto. En la Juve, cumplió la promesa de llevarlos a la Serie A pese a la penalización de puntos y lo duro que se lo pusieron en los campos pequeños de Serie B. Sólo perdió cuatro partidos en todo el campeonato. Tan sólo uno en casa, otra de la señas de identidad de los equipos de Deschamps.
Ya en Marsella, un año y un título. Excelente trampolín para un hombre que el pasado verano estuvo a punto de fichar por el Liverpool pero que no dio el paso por no dejar tirado a su equipo. Este verano será difícil que no cambie de aires.

