La historia cíclica de Kaká en el Madrid

Una nueva baja que puede condenarle

La trayectoria de Kaká en el Real Madrid dista mucho de ser la que esperaba Florentino Pérez cuando, recién elegido presidente, en el inicio de su segunda etapa al frente del club blanco, fichó al crack brasileño por 65 millones de euros. Parecía una gran oportunidad para el Real Madrid, pero visto lo visto, el que hizo negocio con su venta fue el Milan.

El brasileño ha vivido su primer año y medio en el conjunto blanco más tiempo en la enfermería que en el campo. 38 partidos en temporada y media hacen que, por ahora, cada partido suyo le haya costado al Real Madrid más de medio millón de euros y una merma impresionante en la paciencia de los directivos del club de Chamartín.

La confianza en Kaká se acerca a cero. Ahora ha sido una molestia en la rodilla izquierda la que le tendrá de baja durante al menos 15 días, según ha explicado el Madrid. Un leve edema en la rodilla es el causante de la enésima baja del centrocampista brasileño.

Ya en agosto fue operado por una lesión en la misma rodilla. Debido a esta operación se esperó hasta el tres de enero para debutar en esta campaña con la camiseta blanca. A pesar de ello, ha sabido aprovechar sus oportunidades y ha anotado dos tantos en los once partidos que ha jugado desde entonces.

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Lo vendieron como un fichaje de invierno importante para el club, pero Mourinho cuenta con mejores soluciones antes que él. La gran forma del centrocampista Mesut Özil ha hecho que el puesto del brasileño en el equipo esté en peligro.

50.000 personas lo esperaron en el Bernabéu el día de su presentación, deseosos de ver al astro que había deslumbrado con la camiseta rossonera del Milan. Sin embargo, desde su debut, en agosto de 2009 contra el Deportivo, ha acumulado un total de 38 partidos jugados, a un nivel muy inferior de lo que acostumbra un jugador de su categoría.

Las lesiones han frenado su juego en el conjunto madrileño desde prácticamente el día de su debut. El día en que el Real Madrid fue eliminado contra el Olympique de Lyon la pasada temporada, el brasileño también cayó lesionado, después de haber estado de baja por una pubalgia entre diciembre y enero.

El jugador que acaparó galardones individuales en 2007 (Balón de Oro, futbolista del año en la Serie A, máximo goleador de la Liga de Campeones, mejor delantero de la Liga de Campeones, el FIFA World Player, Once de Oro) ya no es ni una sombra del que fue.

Y lo peor de todo es que ya las lesiones desaconsejaban su contratación. Pasado su gran año de 2007, su carrera comenzó una caída durante las dos siguientes temporadas por una operación de menisco y una pubalgia, además de problemas en el pie izquierdo, todo esto mientras vestía la camiseta del Milan.

Si la carrera del jugador está actualmente en peligro, también estuvo en peligro incluso antes de empezar. Cuando era pequeño, Kaká sufrió un accidente al lanzarse desde un trampolín, algo que podría haber segado las posibilidades del brasileño como futbolista.

Pero el caso de Kaká no es único en la historia del club merengue. Robert Prosinecki y Jonathan Woodgate son dos nombres bien conocidos en la enfermería blanca. El croata, uno de los centrocampistas con mayor talento de Europa, estuvo tres años en la disciplina blanca, pero tan sólo pudo disputar 74 partidos en los que marcó 12 goles.

Con una media de menos de 25 partidos anuales, el jugador tuvo unos inicios complicados en Madrid. En sus primeros nueve meses con la camiseta del Real Madrid sufrió hasta cinco lesiones musculares y el cuerpo médico del club aludía a problemas psíquicos del jugador para justificar tal racha. Hace unos años, el jugador se reía de sus propias lesiones en unos anuncios.

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Woodgate no fue menos, su historia incluso fue más cómica. Llegó del Newcastle con 25 partidos jugados en la anterior campaña y se tiró todo un año en blanco en el Madrid. A la siguiente temporada llegó a jugar 10 partidos, pero en el primero de ellos sufrió una de las peores penas que puede padecer un defensa: se metió un gol en propia puerta.

Llegó lesionado y estuvo un año entero lesionado, pero al menos consiguió marcar un tanto para su equipo y ayudó en la victoria contra el Rosenborg por 4-1. Posteriormente, llegó a ser nombrado como el peor fichaje de la década, visto su rendimiento.

El caso de Kaká va camino de unirse a esta lista de desafortunadas estrellas que llegaron a un club en el que podrían haberlo logrado todo, pero no convencieron debido a una constante racha de lesiones como la que padece el brasileño.

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