El soccer se abre paso en EE.UU.

Las cifras muestran que crece desde el Mundial del 94

El fútbol es un deporte de masas, quizá el deporte que más masas arrastra en todo el mundo. ¿En todo el mundo? No, quedan países que todavía viven ajenos a la fiebre del deporte rey en Europa y parte de Sudamérica. Estados Unidos es uno de ellos, aunque en los últimos años su importancia ha ido creciendo de la mano de la creación de la Major League Soccer y la llegada de estrellas europeas venidas a menos.

David Beckham iba a ser uno de los principales artífices, si no el principal, para que la liga estadounidense captara la atención de los aficionados. El eterno capitán del Manchester United, después de un paso por el Real Madrid que le salió rana, afronta su quinta temporada en Estados Unidos sin haber conseguido nada destacado.

Venía a ayudar a dar a conocer la liga y el consenso es que no lo ha hecho. Pero el fútbol está entrando en la mente de los estadounidenses, ya copada por las ligas de baloncesto, fútbol americano, hockey y béisbol. Desde 1994, año en que aterrizó la Copa del Mundo en Estados Unidos, los americanos han pasado de la más completa ignorancia hacia este deporte, a la actual comprensión y su normalización en la sociedad partiendo desde la base, como colegios e institutos.

En aquella fecha, hasta los periódicos explicaban que al fútbol se jugaba once contra once, y la pelota se conducía con el pie. Pero tan sólo tardaron cinco años en destacar en el balompié: en 1999, la selección femenina se alzaba con la Copa del Mundo.

La llegada de Beckham fue uno de los mayores eventos alrededor de este deporte en Estados Unidos aunque, como decimos, por su impacto inicial más que por el efecto a largo plazo. Un deporte que cuenta con adeptos como las hijas de Obama y la primera dama. Quizá por imitación, al modelo del pádel y Aznar en España, la práctica del fútbol se ha desarrollado hasta tal punto que incluso hay un grupo social reconocido como las "soccer moms" o las "madres del fútbol", aquellas que van a recoger a sus niños después de los entrenamientos y los partidos.

El pase de Estados Unidos a octavos de final en el Mundial de Suráfrica, el fichaje de Thierry Henry por los Red Bulls New York, o el crecimiento de la población latina en el continente, no necesariamente por ese orden, son otros de los factores clave en la importancia creciente de este deporte.

La población centro y sudamericana que se instala en Estados Unidos desde hace décadas, y que crece a un ritmo vertiginoso, es una clave del porqué hay hasta cinco equipos repartidos entre los estados de California y Texas, vecinos a México, junto a una buena cantidad de equipos amateurs.

Si estos datos no fueran suficientes, los siguientes números son irrefutables. Los registros de jugadores que mantiene la asociación de fútbol nacional hablan de un crecimiento de un 3000% en el número de jugadores entre 1974 y 2009. De los escasos cien mil de la primera fecha hasta los más de tres millones de 2009, el crecimiento de este deporte es indudable.

La FIFA acertó, por una vez, al darle a este país la opción de organizar una Copa del Mundo en su territorio. Los americanos de entonces no estaban interesados en el deporte. Prueba de ello fueron sus gradas despobladas, pero esta semilla ha ido germinando con el paso de los años en los gustos de todos aquellos jóvenes que se encontraron con un nuevo deporte televisado a mediados de los noventa.

Hoy, estos jóvenes se han acostumbrado a disfrutar con un balón en los pies y se han familiarizado a unas reglas muy distintas a las de sus propios deportes. Quizá el país de las oportunidades le pueda dar una a un deporte al que le queda poco para ser mundial de verdad.

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