Los jeques se hacen con el fútbol

Poderoso caballero es Don dinero

Los jeques han irrumpido en el mundo del fútbol a base de talonario. A día de hoy son muchos los equipos que acumulan deudas millonarias y aprovechando eso, los multimillonarios (en su mayoría árabes), compran grandes clubes europeos, aunque no siempre es necesaria una deuda rampante. El Manchester United es uno de los equipos que podría acabar en una de esas manos, en este caso de la Familia Real de Qatar.

En 2005 la familia norteamericana Glazer, compró el Manchester United. Para poder ejecutar la compra la familia Glazer adquirió un préstamo de 260 millones de euros. Recientemente se habló de que los norteamericanos buscaban un socio para hacer frente a esa deuda millonaria. Ahora, la noticia cobra más fuerza ya que la Familia Real Qatarí ha ofrecido 1,5 billones de libras para hacerse con el control del club inglés.

El caso del Manchester United es uno de los más curiosos del Reino Unido. Cuando llegaron los americanos, los socios y aficionados del equipo se manifestaron en contra de esta adquisición. La historia fue tan rocambolesca que incluso, algunos de los seguidores de los Red Devils formaron un equipo de fútbol semi-profesional denominado United of Manchester, que atrajo a un buen número de aficionados que decidieron renunciar a sus abonos anuales y dejar de seguir al club. Cariñosamente a este equipo se le conoce como Red Rebels.

Este no es el único caso que hay en Inglaterra, ya que este modelo de fútbol-negocio está bastante arraigado allí.

El Portsmouth FC también está en manos de capital extranjero. En los últimos cinco años ha cambiado de dueños en varias ocasiones. En julio de 2006 Alexandre Gaydamak, hombre de negocios francés con ascendencia rusa, se convirtió en propietario del club inglés. Tres años más tarde, en julio de 2009, vende el club a Sulaiman Al-Fahim, ex-director ejecutivo de Hydra Properties en Abu Dabi y presidente de Arab Union for Real Estate Development. Al-Fahim desestimó la inversión necesaria que había que hacer en ese momento para sustentar al club y tarda 40 días en vender el 90 por ciento del club a Ali al-Faraj, empresario Saudí. En 2010, al no cumplir con el pago del préstamo previsto, el club pasó a manos de Balram Chainrai, empresario de Hong Kong. En febrero de 2011, los aficonados, ya cansados, protestaron por la gestión del club.

El Manchester City es propiedad desde 2008 de Sheihk Mansour, miembro de la Familia Real de Abu Dabi, que a golpe de talonario quiere llevar a su equipo a lo más alto de la Premier League. Entre otros, destacan fichajes como el de Robinho por 32.5 millones de libras, Tévez por 35 millones de euros o Silva por 33 millones de euros.

No sólo los paises árabes están metidos en este tipo de negocio tan atípico. Hombres fuertes de los paises del este también han llegado al fútbol europeo después de dar un pequeño impulso a su propia liga a base de fichar jugadores extranjeros (brasileños y portugueses en mayor medida) y con la llegada de alguna de sus grandes estrellas como puede ser Arshavin, si se materializan las negociaciones.

El Chelsea es propiedad de Roman Abramovich, multimillonario ruso de origen judio, cuyos dividendos proceden del petróleo. Abramovic ha utilizado grandes sumas de dinero para llevar a su equipo a los más alto a nivel europeo.

En España también se han vivido situaciones de este tipo. Una de las más sonadas es la de Dimitri Piterman, que debido a sus desastrosa administración casi hace desaparecer al Alavés.

Actualmente, el Málaga está en manos de Abdullah Al Thani, emir de Qatar, que ha traido al club español grandes jugadores como Demichellis o Julio Baptista para hacer del Málaga un club grande de España. El Racing de Santander pertenece al empresario indio Ali Syed, que asumió la deuda del club y lo compró por 2 millones de euros.

En muchos casos estos negocios sirven para sanear las cuentas de los equipos que por una mala gestión se han visto afectados por deudas millonarias, pero en otros muchos casos es más esnobismo que otra cosa.

Ahora se nos generan dudas como: ¿Creerán los multimillonarios que comprar un equipo de fútbol es un juego?, ¿tienen en cuenta los sentimientos de la afición y los seguidores? y la más importante, cuando se cansen de tener un equipo, ¿qué pasará? ¿en qué condiciones los dejan?.

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