La dicotomía Laudrup
El danés acecha al Barcelona
Michael Laudrup vuelve a tener ante sí al equipo que le dio (casi) todo en la liga española. El Barcelona vuelve a tener enfrente a su ex jugador, en esta ocasión desde el banquillo del Mallorca, ante el que sufre una auténtica dicotomía: ¿querido? ¿odiado? ¿respetado y recordado?. Fueron grandes años como blaugrana los que vivió el danés, pero terminó abandonando el club del Camp Nou por el Real Madrid.
Para Laudrup es un duelo de reencuentros, de revivir antiguas experiencias con el club que le ofreció la oportunidad de debutar en España tras un paso traumático por la Juventus. Todos recuerdan al pensar en Laudrup que después de vestir de blaugrana pasó a formar parte de la disciplina del Real Madrid, pero también que sus glorias las vivió en el Barça, al que dio tanto como recibió.
A diferencia de jugadores como Figo, el danés dejó un buen recuerdo en el Camp Nou pese a la "traición" y se podría decir que no se fue él, sino que le acabaron echando. Su estancia en el Barcelona coincidió con la entrada en vigor de la norma de los tres jugadores extranjeros, algo que acabó convirtiéndose en su fin en el club.
Laudrup pasó de ser indiscutible a ser carne de banquillo. Su entrenador, Johan Cruyff, se decidió por Romario, Koeman y Stoichkov en la mayoría de los partidos. Incluso en la final de la Liga de Campeones de la temporada 93-94, en la que el Barcelona cayó en Atenas contra el Milán, el danés se quedó en el banquillo.
Ese día, el Barcelona no sólo dejó de ganar una Copa de Europa, sino que también perdió a un gran jugador. El descontento hizo que aceptara una jugosa oferta del Real Madrid, conjunto desde el que supo consumar su venganza hacia el técnico holandés al conseguir golear a los azulgrana por 5-0.
A pesar de todo, en las gradas del Camp Nou todavía se le guarda cariño al danés. La afición supo entender que sólo quería desplegar su buen fútbol y divertirse sobre el campo, algo que ya no podía conseguir en el Barcelona. Aunque evidentemente cualquier destino era válido menos el Madrid.
Con su juego, contribuyó a aumentar el palmarés del Barça con nueve títulos en cuatro años, a una media superior a dos títulos anuales. Consiguió una Copa del rey, cuatro ligas, dos Supercopas de España, una Liga de Campeones y una Supercopa de Europa.
Pero ahora su labor es radicalmente opuesta. Ahora debe parar al Barcelona. Ya lo consiguió con el Getafe en su casa, y en el Camp Nou ha rascado sendos empates con los madrileños y con el Mallorca. Este sábado se volverá a enfrentar a su ex equipo.

