¿Quién es el culpable del fracaso del Sevilla?

Monchi y del Nido, principales protagonistas

Llevamos días apuntando al final de un modelo del Sevilla. La eliminación de ayer ante el Oporto es la clara constatación de que este equipo no es el mismo de antaño. Joaquín Caparrós, Juande Ramos y Manolo Jiménez llevaron al equipo a lo más alto.

Sin embargo, entre Antonio Álvarez y Goyo Manzano, el equipo ha disminuido su potencial y ha quedado sin mayor objetivo que lograr una plaza en Europa a falta de cuatro meses para que termine la temporada. Pero no ha sido únicamente la acción (o falta de acción) de estos la que ha llevado al club a encallar.

Monchi y Del Nido tienen entre sus manos a un equipo agotado, a un patrón que ya no da más de sí, que requiere un cambio drástico. Tanto el presidente como el director deportivo del club llevan años haciendo y deshaciendo a su antojo y ya va siendo hora de que den alguna explicación.

No es posible que el equipo pase de estar arriba en un año, a impresionar negativamente al siguiente. No se pueden hacer peor las cosas y ambos lo saben. Si quieren un Sevilla campeón, deben dar más de sí mismos y apostar al máximo por la confección de una plantilla equilibrada y con alguna estrella.

Y es que cualquier comparación con la pasada campaña deja a esta a la altura del betún. Si el año pasado luchó hasta el final en Liga por lograr el pase a la Champions League, este año marcha séptimo, a una distancia sideral del cuarto. Hace 365 días era el equipo andaluz el que marcaba la frontera entre los puestos de acceso a Liga de Campeones y los que clasificaban para la Europa League.

Barcelona, Deportivo, Getafe y Atlético de Madrid fueron sus víctimas la temporada pasada en el camino hacia la victoria en la Copa de Su Majestad el Rey. Sin embargo, este año fue incapaz de vencer al Real Madrid para llegar de nuevo a la final de la competición y poner en juego la reválida del título.

Y en Europa... no hay comparación posible. Los hombres de Manolo Jiménez llegaron hasta los octavos de la Liga de Campeones, donde cayeron contra el CSKA de Moscú. Este año, tras perder contra el Sporting de Braga en la previa de la Champions y quedar relegados a la segunda división europea, han vuelto a caer, aunque antes de dieciseisavos.

Este cambio tan abismal de un año a otro tiene una explicación clara. Martín Cáceres, Cigarini, Alexis, Guarente, Dabo y Alfaro no suplen las características de gente como Duscher, Lolo, Squillaci, Chevanton, Adriano o Stankevicius.

Ya no sale un José Antonio Reyes o un Sergio Ramos con el que tarde o temprano hacer caja y permitirse nuevos fichajes. Baptista, Alves o Keita son ventas de otras épocas. Ya no podrán sacar 30 millones por un jugador porque, simplemente, los que quedan ya no lo valen.

El Sevilla ha querido entrar en el club de los elegidos para repartirse los mejores platos de la competición desde hace años. Sin embargo, esta temporada se va a tener que conformar con las sobras. Y mucho tienen que cambiar las cosas en las oficinas de Nervión para que el rumbo del equipo remonte de cara a la próxima temporada.

Artículos destacados

Comentarios recientes