Un optimista soñador llamado Roman Abramovich

Roman Abramovich es uno de los mayores optimistas del fútbol mundial.

Un obsesivo compulsivo, no cabe duda. Quiere ganar una Champions al precio que sea… Y la cuenta va aumentando.

Recabar todos los traspasos y sus costes es una tarea eterna, ya que han sido muchos cientos de millones de euros invertidos y muchos de los mejores jugadores del mundo los que se han enfundado la elástica blue. Pero la Copa de las orejas grandes no luce en Stamford Bridge.

Aquella noche en Moscú, cuando Terry, el ojito derecho de los aficionados, tuvo a un penalti la gloria, podía haber tumbado la moral de cualquiera. De cualquiera menos de Roman Abramovich, que desde entonces, se ha seguido gastando una fortuna, pero sin ninguna suerte. En 2009 vio cómo ganaba el Barça de Guardiola y en 2010 el Inter… de Mourinho, que tan cerca lo tuvo cuando entrenaba al Chelsea.

Este año se optó por rejuvenecer al equipo, enseñando la puerta a Ballack o Belletti. En el mercado de invierno llegó Fernando Torres por 58 millones de euros, y parece que el siguiente puede ser Cesc Fábregas, por otro tanto.

Mucho se ha criticado al magnate ruso por el dinero gastado, pero nadie le va a poder quitar algo: persigue un sueño con todos los medios posibles.

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