Diego no levanta su torcida cabeza
Problemas para el brasileño.
Diego Ribas da Cunha, Diego, lo tenía todo para ser una gran estrella del fútbol mundial. En el Santos, junto a su amigo Robinho, asombró a los grandes de Europa.
El Oporto, especialista desde siempre en el fútbol carioca, lo trajo al viejo continente. A pesar de que la adaptación por el idioma no iba a ser problema, jamás estuvo en salsa en Portugal.
Su salida hacia el Werber Bremen extrañó a todos, pero allí alcanzó su nivel real, siendo declarado el mejor jugador de Alemania y rindiendo como en los mejores tiempos del Santos.
No fue extraño su fichaje por la Juventus en 2009. Aunque en Turín volvió a ser el de Oporto, y sus prestaciones cayeron hasta el punto de salir del equipo bianconero rumbo de nuevo a Alemania.
El Wolfsburgo, otro de los nuevo ricos de Europa, fue su destino. Pero allí tampoco está cuajando, y además, su caácter ha salido a relucir. En un partido reciente, a pesar de que no era el encargado, quiso tirar un penalti… y lo falló.
El equipo de la marca de coches está luchando por no descender, y ese hecho ha significado que su entrenador, otro hombre de genio como Pierre Littbarski, haya perdido la paciencia con él.
Diego lo sigue teniendo todo para ser una estrella. Todo menos una cabeza en su sitio. ¿Logrará calmar algún día su temperamento?

