Sudáfrica 2010: Italia lo verá desde casa
[video:http://www.youtube.com/watch?v=hd-zKIZkrX0]
No quedan ya ningún tipo de dudas acerca del carácter eminentemente sorpresivo que está teniendo este Mundial de Sudáfrica 2010. Y creo que lo que pinta de cuerpo entero lo que viene sucediendo es un simple dato: los dos finalistas de la pasada edición verán lo que resta de esta Copa desde sus respectivas casas. Si Francia ya había sido eliminada, con ridículos de toda clase de por medio, ahora fue el turno de Italia, uno de los peores defensores de título que me haya tocado ver, un equipo vetusto, que nunca pudo encontrarle la vuelta a un grupo relativamente sencillo y que tendrá que hacer las maletas mucho antes de lo previsto.
No muchos dudaban de la capacidad de Italia para superar un grupo que compartía con rivales como Paraguay, Nueva Zelandia o Eslovaquia. Estaba claro que este equipo de Italia no era el mismo de 2006, sobre todo por los años en sus espaldas para los miembros más importantes de la plantilla. Pero no deja de ser la azzurra, esa camiseta que todo lo puede y que su sola presencia impone miedo. Segundas partes nunca fueron buenas, reza un axioma por demás de utilizado y que se volvió a cumplir a rajatabla con la presencia de Marcelo Lippi en Sudáfrica 2010.
El entrenador campeón en Alemania apostó por dejar fuera del elenco cualquier cuota de talento que estuviese a disponibilidad, con la excepción de De Rossi (quizás el único que se salva de la hoguera) y de un Pirlo que recién pudo regresar en la etapa final del último partido. De hecho, cuánto bien le hubiese venido a la azzurra tener a Andrea en el resto de los partidos. Quizás una delantera compuesta por jugadores que terminaron en la 15º en el Calcio no fuera suficiente para un Mundial.
Más allá de estas consideraciones y de los golpes que le pueda corresponder a cada uno de los integrantes de la plantilla y cuerpo técnico italiano, lo que se vivió después del segundo gol eslovaco no ha tenido parangón en esta copa y fue realmente eléctrico. Y no está de más que le agradezcamos. Vittek con un anticipo puso el 2-0 y, de allí en más, a todos se nos pasó la misma imagen por la cabeza: "esta película ya la vimos".
Llegó el gol de Di Natale y la sensación fue in crescendo. Estaba claro que Eslovaquia no iba a saber como defenderse y, además, el mismo peso de la historia terminaría inclinando el campo a favor del lado italiano. Pero esta vez no hubo milagro. Los europeos orientales estamparon el 3-1 con un gol producto de un buen saque de banda y allí parecía terminar la historia. Quagliarella (a quien le anularon un gol muy fino y le sacaron un balón bajo palos que dejó también algunas dudas) fue pura mente fría para anotar un 3-2 que dejaba a Italia con muchas chances, incluso jugándose el minuto 92. El miedo eslovaco y la estirpe azzurra podían hacer lo restante en esos dos minutos que faltaban.
Y estuvo a un paso. El reloj marcaba más de 5 minutos de tiempo añadido y Simone Pepe tuvo el tanto en sus pies. Pero esta vez no le tocaba a Italia meterse en octavos por la puerta de atrás para después pegar el zarpazo. Esta vez era únicamente un poco de suerte lo que podía ayudar a la azzurra. Porque el fútbol no se había hecho presente en los tres partidos disputados hasta el momento. ¿O de qué otra forma explicamos que Italia terminó última en un grupo donde Nueva Zelanda terminó invicta sin clasificar? Demasiado poca cosa para un campeón defensor.
