Europa League: ¡Atleti Campeón!
[video:http://www.youtube.com/watch?v=oOgdSjrlaLg]
Cuando uno se hace hincha de un equipo, generalmente no tiene la menor idea de la importantísima, vital decisión que está tomando para el resto de su vida. Porque eso está clarísimo: uno puede llegar a cambiar de amigos, novia, gustos musicales, vivienda y hasta de trabajo. Pero jamás, jamás cambiará de camiseta. Lo cierto es que cuando uno toma esa decisión, generalmente la vida ni siquiera nos ha dotado de una mínima capacidad de raciocinio como para examinar circunstancias y sopesar argumentos que hagan al por qué de tamaña elección. Así es como la familia, los amigos, el entorno, el barrio o muchos otros hechos insondables pueden terminar pesando en dicha afirmación de principios. A más de uno le ha pasado de cuestionarse, de repasar en qué coños estaba pensando en aquel momento y muchas otras barbaridades más. Claro está, siempre eso sucede en los momentos malos. Pero ayer 12 de mayo, a los hinchas del Atlético de Madrid, a los que siempre se les mofaron en su cara en irrepetibles ocasiones, les llegó el momento de tomarse revancha. Y, algo mucho más importante, de reivindicar su condición de "Colchoneros" desde la posición de la victoria, algo que parecía estar únicamente ligado a fotos en color sepia.
La ciudad de Hamburgo estaba realmente convulsionada. Hace poco y nada, uno de los hijos pródigos de la casa, el gran Sankt Pauli, regresaba a la Bundesliga. Y, ni más ni menos, era el turno de acoger toda una final de Europa League en el máximo estadio de la ciudad. Está bien, el dueño de casa la tenía que ver sin su equipo en la cita. Pero la fiesta estaba armada como tal; y con dos grandes equipos, que llegaron a esta definición por mérito propio y el camino difícil, para medirse cara a cara. Atlético de Madrid y Fulham eran los finalistas de un certamen que tenía mucha más pinta de Liverpool, Benfica o Hamburgo para esta contienda.
Si bien el Atlético era el claro favorito para esta final de Europa League, el Fulham es un colectivo minuciosamente trabajado, donde cada pieza sabe lo que tiene que hacer y cómo ejecutarlo. Así es como le costó bastante trabajo encontrar su lugar en el mundo a los de Quique Sánchez Flores en este partido. Las ayudas en las marcas eran constantes, la salida era trabajada y escalonada y nadie conseguía desequilibrar el entramado dispuesto por Hodgson. Pero existía un factor clave en todo esto: el talento individual, ese que suele hacer mella en partidos tan cerrados, estaba claramente inclinado en favor del Atleti. Ese, justamente, fue el que el dio el tanto inicial a los rojiblancos. Pifia del "Kun" en la puerta del área al querer rematar y el balón que le queda servido, cuando no, al inefable Diego Forlán. 1-0 para el Atleti. Y no era casualidad. Si bien el partido había sido luchado, un poco más la balanza se inclinaba del costado madrileño.
Aún así, el Fulham, un equipo acostumbrado a remarla de atrás en toda la competición, no se amilanó y fue por la igualdad. En su primera llegada a fondo, una buena combinación entre sus piezas clave derivó en un desvío de Perea al segundo poste. Allí apareció Simon Davies para estampar la igualdad transitoria del encuentro. Faltaba poco para que termine el primer período y todo se iría al descanso en esas condiciones.
Si bien el Atleti arrinconó un poco a su rival sobre los últimos minutos del primer acto, pareció sentir ese gol del rival en los lapsos iniciales de la etapa complementaria. Los 15 primeros minutos de la segunda parte fueron de dominio del Fulham, que de todas formas no pudo cristalizar dicha superioridad en el área, donde se definen los partidos. Es que quizás sea esta la pega de este gran equipo: le falta mayor contundencia y, sobre todo, saber generarse más oportunidades. La salida de Zamora, que llegaba tocado al encuentro, fue significativa. Si bien Dempsey lo suplió de buena forma, esa auténtica válvula de oxígeno que les permite superar líneas de presión que es el 9 del equipo ya no estaba sobre el campo. Y eso se sintió.
Los minutos corrían y el pacto mutuo de ir hacia la prórroga se aproximaba como inexorable. Y así finalmente fue. Los últimos 30 minutos se jugarían más con el corazón que con las piernas y era cuestión de ver quién conseguía llevar un poco de peligro. O a jugarse todo en la fatídica lotería de los penaltis. Realmente no sucedió mucho en ese período de máxima tensión. Pero fue cuestión de que le cayera un balón en el borde del área a ese indescifrable mago del fútbol que es el "Kun". El argentino, que ya había vuelto loco a más de un defensa de los "Cottagers" a lo largo del encuentro, le marcó la jugada a Forlán. "Cachavacha" se anticipó a un Hangeland infranqueable y definió de forma poco ortodoxa, echando mano al único recurso que tenía a mano. Delirio total a cinco minutos del final.
La suerte había cambiado para el Atlético de Madrid, al menos una vez en la vida. El pesimismo, ese plato que se sirve habitualmente en la mesa colchonera, seguramente rondaba por la mente de todo aficionado del club que estuviera viendo el partido. Teniendo en cuenta la historia de la institución, no era para menos. Pero no. Esta vez no. El Atlético había conseguido imponerse en uno de esos partidos que la historia siempre se había encargado de determinar que no eran para él. Por primera vez en su historia, los rojiblancos eran campeones de la Europa League. 48 años después de su único título internacional. Casi nada.
Estaba clarísimo: a los hinchas del Atlético, afición sufrida y apasionada como pocas, que siempre han tenido que cargar a sus espaldas la pesadísima cruz del "pupas" y sufrir bofetada tras bofetada, les llegaba el momento de la revancha. Justicia pura para un equipo "loser" y maldito como pocos. Ellos siempre supieron el por qué eran aficionados rojiblancos y no de otros. Y lo supieron bebiendo directamente de la fuente de la derrota, del escarnio, de la burla ajena. Así que imagínense ahora que les toca untarse los labios con la miel de la victoria. Enhorabuena es poco, muchachos. Lo tienen más que merecido.
