Análisis: El sorprendente Fulham de Hodgson

Desde que se confirmara el escenario para las finales de la Europa League, la gran pregunta que se deben estar haciendo en estos momentos buena parte de los aficionados del Atlético Madrid es, justamente, a qué juega el Fulham. Los pupilos de Roy Hodgson llegan a la final de manera increíble: eliminaron al actual campéon de la competición (Shakhtar Donetsk), a un grande del fútbol europeo (Juventus), al dueño del título de la Bundesliga (Wolfsburgo) y, por si fuera poco, dejaron sin "su" final al Hamburgo. Y, para más señas, en todas las series lo hicieron con merecimiento, justicia y con habilidades propias, más allá de alguna dosis de suerte, que nunca debe faltar si se quiere llegar a ese tipo de instancias siendo un pequeñajo sin peso europeo ni local. Veamos un poco más en profundidad de qué se trata este equipo. Seguramente muchos hinchas del Atleti preferían toparse con los británicos antes que con un Hamburgo que oficiaría de finalista en su propio hogar. Pero hay que tener cautela: los de Hodgson son un equipo serio y que, además, cuenta con esa liberación moral de no tener nada que perder. Sienten que están en esta final casi por obra y gracia de un regalo divino, de un acto de justicia poética hacia los eternos perdedores. Es que, siguiendo las eliminatorias que le han tocado, ellos son los primeros concientes en lo que han conseguido. Probablemente, si esas llaves volvieran a jugarse, perderían cada una de ellas, como una consecuencia lógica del peso entre unos y otros. Pero allí están; y no tengo la menor duda de que llegarán a la final con un refuerzo anímico con pocos precedentes y dispuestos a darlo todo, aún a sabiendas que el rival es superior a ellos. ¿O acaso no lo eran en las ocasiones anteriores?

Los londinenses, uno de los equipos paria de esa ciudad, se enfrentan al partido más importante de sus vidas (su único antecedente finalista es una FA Cup que perdieron en 1975 ante sus vecinos del West Ham). Ya se han ganado el respeto de toda Europa gracias a sus actuaciones y ahora van por la gloria. Diferentes armas tienen para lograrlo. Partiendo de la portería, el veterano australiano Schwarzer es un cancerbero que mantiene cierta regularidad, más allá de algún que otro error, y que siempre ha respondido en estas eliminatorias. La defensa, quizás, sea su punto más fuerte. La pareja de centrales, habitualmente integrada por Hughes y el gran Brede Hangeland, son infranqueables por alto y bajo, llegando siempre a los cierres cuando la situación lo amerita. Los laterales también son un arma importante para este equipo, sobre todo la salida por izquierda que facilita Konchesky.

No se encontrarán nombres rutilantes en el centro del campo, pero sí mucho trabajo e inteligencia colectiva. Es que, claramente, en ninguna línea posee el Fulham elementos claramente diferenciales. Aún así, su labor como equipo es realmente encomiable y sólida, siendo un mérito inequívoco el esquema organizativo de Hodgson. Aún así, el veterano Danny Murphy ejerce de director de orquesta, Dickson Etuhu es la potencia muscular; y luego están los llegadores, la segunda línea, el arma más poderosa de ataque que tienen los "Cottagers". Simon Davies por izquierda, un Duff que está quemando sus últimos cartuchos y, sobre todo, la clase del húngaro Zoltan Gera son el verdadero peligro de los blancos. Y, por supuesto, Bobby Zamora. El inglés es un delantero rocoso, falto de habilidad, que comete faltas y queda en fuera de juego constantemente, casi digno del fútbol británico de los 80s. Pero tiene un amor propio notable y está francamente dulce. Hoy por hoy, todo un peligro para quien lo tenga que enfrentar. Ante tanto Heskey con chances de ir al Mundial, no me llamaría la atención que Capello le de una oportunidad.

A la hora de tratar de elaborar juego, el Fulham no cuenta con recursos ilimitados ni mucho menos. Es más de esperar el error del rival para capitalizar sus situaciones. Uno de los recursos más comunes es el de aprovechar su segunda línea. Y muchas veces no escatiman al pelotazo para lograrlo. Hangeland la cuelga para Zamora, que aguanta muy bien la posición de espaldas a la portería, y permite la llegada de los que vienen por detrás. También a balón parado pueden hacer mucha mella. El noruego defensa central del equipo es realmente un peligro, no sólo ya por su goliática altura, sino por su habilidad para imponerse a sus marcadores. Tampoco hay que olvidarse de Clint Dempsey. El norteamericano es el mejor dotado técnicamente de su equipo, aunque no suele ser habitual titular en el comienzo. Seguramente Hodgson recurra a él para desatascar el partido en Hamburgo si la cosa se pone chunga.

El Atlético Madrid, indudablemente, cuenta con mejores elementos para enfrentarse a su rival en la final de Hamburgo, quizás siendo la defensa londinense un poco superior a la de los "Colchoneros". Nombre por nombre, el Fulham no cuenta con un Agüero, un Forlán, ni siquiera un Reyes. Pero en su funcionamiento como equipo, como colectivo, parecen estar un paso por delante de los de Quique. De todas formas, el Fulham echará de menos un plus muy importante que ha tenido a lo largo de todas estas series: Craven Cottage. El romántico estadio más bello del mundo, que tiene a los aficionados soplándole la espalda a los jugadores, se convirtió en una auténtica fortaleza para los locales en el camino de esta Europa League. Pero, así como sus contras, también tienen sus pro: la sensación de llegar de punto a la final y la incomodidad que tiene su rival ante situaciones que lo ponen como favorito. Sin duda alguna, veremos una linda final.

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