Real Madrid: Histórico papelón copero

Hagamos de cuenta que esto es una fábula, una especie de relato épico o bien una auténtica historia de fantasía. Ahora pongamos los nombres propios: de un lado, un imperio fastuoso, que viene de hacer múltiples inversiones para mejorar su alicaído ánimo de los últimos tiempos, que no llega en sus mejores horas pero que presenta once soldados de primer nivel internacional, de esos que muchos, muchísimos se relamerían por tener entre sus filas. Ahora miremos del otro: una modesta pandilla macarra de barrio, con once desfachatados que tienen a mano poco más que el coraje y la fortuna para poder derrotar a sus contrincantes, mejor pagos, con mayor experiencia y que los superan individualmente en prácticamente todos los atributos habidos y por haber. Ahora imaginemos quien de los dos termina imponiéndose en la justa. Nos remitimos a la primera frase y no respondemos a la lógica, porque esto es fantasía, un cuento, un lugar en donde todo puede pasar. Entonces escogemos como triunfadores a los segundos, a los que a priori tienen todo en contra. Ahora traspolémoslo a la vida real...
Muchas otras maneras de pensar y abordar lo acontecido en el más rutilante de los encuentros que se disputaron por esta jornada de la Copa del Rey, la que protagoniza el ingreso al ruedo de los de Primera, no existen. ¿O cómo imaginarse que el modesto Alcorcón, un suburbano conjunto de Segunda B, terminaría goleando, vapuleando e incluso humillando al multimillonario Real Madrid? ¿Que no estaban en cancha Cristiano Ronaldo, ni Kaká, ni Pepe, ni Casillas? Perfecto. ¿Pero acaso son de despreciar los Diarrá, Garay, Granero, Benzemá o Raúl para partidos como estos? El 90% de los equipos europeos estarían gustosos de tenerlos para sus encuentros más importantes incluso. No existe ningún tipo de excusa a mano: el débil, como en ese atisbo ficcional que tramábamos en un principio, terminó cargándose al poderoso de una manera que difícilmente pueda olvidarse. De uno y del otro lado.
No vale la pena hablar demasiado de fútbol hoy. Los roles parecían completamente invertidos. De un lado, un equipo repleto de vida, de pasión, de enjundia, de ganas de demostrarle al mundo de lo que es capaz, pero siempre con plena conciencia de las limitaciones propias. Del otro, todo lo contrario: la apatía personificada, la desconcentración, la sensación de estar subestimando al que tiene enfrente, la falta de conciencia del lugar que se está ocupando.Y así fue como el Alcorcón terminó por dejar más blanco que la camiseta a todo un Real Madrid. Aquellos que estuvieron en Santo Domingo no podrán dormir pensando en esos cuatro goles que sus pupilas vieron.
Pase lo que pase, esos once protagonistas que se pusieron la camiseta del Alcorcón se habrán convertido en héroes, esos de batallas épicas y cuentos de hada. Ahora puede reaccionar el equipo merengue en la vuelta y endilgarle una buena cantidad de goles en el Bernabéu para seguir marcha en la Copa del Rey. Pero quien te quita lo bailado... No todos los días se tiene a mano la oportunidad de enfrentar a un grande y humillarlo ante los ojos del mundo, de revivir el David y Goliat. Y ellos, los modestos, la pandilla macarra de barrio, lo consiguieron.
