Matthaus: De la esperanza a la vergüenza

[caption id="attachment_1746" align="aligncenter" width="438" caption=""Hmmm... Mejor me quedo en Alemania con Lili bebiendo unas birras""]"Hmmm... Mejor me quedo en Alemania con Lili bebiendo unas birras"[/caption]

Seguramente a más de uno le llama la atención la pobre performance que tiene Lothar Matthaus como entrenador. No estamos hablando precisamente de resultados deportivos con equipos que tuvo a su cargo, sino más bien de esto último: en qué banquillos se ha sentado cuando tuvo la oportunidad de tomar las riendas de la dirección técnica. Cinco mundiales jugados en su currículum, indiscutidamente uno de los mejores del mundo en su época de apogeo, un auténtico caudillo dentro y fuera del campo de juego. Todos estos atributos y más pueden esgrimirse a la hora de enumerar las condiciones que mostraba el otrora genio en sus años mozos. Lo cierto es que no muchas de estas cuestiones se han repetido a lo largo de su errática experiencia como míster. Para colmo de males, una nueva mancha se añade a su expediente.

Parecía todo "cocinado": Lothar Matthaus, en un golpe de efecto que causó incredulidad, dudas, sorpresa y hasta risas dentro de la esfera mediática argentina, era confirmado por el presidente de Racing Club de Avellaneda como el encargado de revertir el magro presente de la "Academia". Con Ricardo Caruso Lombardi, el entrenador que salvó al equipo del descenso, fuera de la conducción, era tiempo de barajar y dar de nuevo. Así es como confiaron en la capacidad motivadora del alemán para dar vuelta un futuro que se avecina tormentoso. Sin jugadores de gran jerarquía, sin haber ganado un partido en lo que va de Torneo Apertura, con el equipo sumido en puestos de promoción... No demasiadas buenas noticias para los blanquicelestes y demasiado trabajo por delante para el jerarca teutón.

Todo estaba listo. Matthaus arribaría a la Argentina en este día miércoles para hacerse cargo de la plantilla. Algunas condiciones había puesto: su permanencia estaría supeditada a la adaptación de su esposa Liliana (una bellísima modelo ucraniana de 22 años, para más señas). Pero, de todas formas, al menos comenzaría con su misión en Racing. Notarán que estamos hablando en tiempo pasado: el capitán de la selección germana jamás arribó a Sudamérica y le comunicó a su agente por SMS que se quedaría en Europa. A tres horas de subirse al avión y con toda la comitiva "académica" esperando su llegada...

Pero no es la primera vez que el ciclotímico (o poco serio, como ustedes prefieran) de Lothar cambia de parecer sobre la marcha. Estuvo en Serbia y se marchó a dirigir la selección húngara de un día para otro. También se hizo cargo del Atlético Paranaense y pidió licencia porque extrañaba a su familia justo en el momento álgido del campeonato. Ahora se le suma este entuerto, en donde dejó plantado a un equipo con muchas necesidades tras darle el sí para hacerse cargo del momento. Un auténtico ridículo que no lo deja muy bien parado dentro del mundillo de los entrenadores y que, de seguro, le cerrará muchas puertas en un futuro. ¿O acaso en Alemania, país en donde nunca pudo dirigir, ya están alertados de su carácter?

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