Espanyol: Hogar, dulce hogar

espanyol-cornella-el-prat

Nadie sabe mejor que el que lo ha padecido: no poder ejercer la localía en TU estadio, en el que te pertenece, en el que te conviertes en un equipo que obtiene un plus de ventaja por jugar sobre ese césped, es algo funesto. Te sientes un gitano, un nómade, una persona sin hogar, sin el arraigo necesario y ese simbolismo que genera en tu equipo y en tu rival el hecho de ser el dueño de casa. De seguro, los aficionados del Espanyol formaron parte de ese grupo de hinchas que han tenido que padecer durante más de una década el efecto de tener que jugar en las frías gradas -porque siempre son frías los palcos que no son los propios- de un estadio que no es el propio. Pero, 12 años después, los "Pericos" pueden regodearse y gritar "hogar, dulce hogar".

El Espanyol, más de una década después de la demolición del mítico Sarriá, vuelve a tener su propia casa. El estadio lleva por nombre Cornellá-El Prat, capacidad para más de 40.000 espectadores y, además, se luce por su particular estilo inglés. Sin fosa ni demasiada separación del público, el equipo "Perico" puede llegar a sacar buen rédito de sus participaciones como local si su público se hace sentir como en otros pocos lares. Debo admitir que los estadios ingleses son de mi agrado, así que por norma cuasi transitiva, éste que acaba de inagurarse lo es.

El partido que daba comienzo a la vida de este escenario era un detalle: daba lo mismo que fuera un combinado de Zimbabwe o un equipo de regional. El rival fue el Liverpool y los locales lo derrotaron por 3-0, siendo Luis García el encargado de grabar su nombre para la posteridad del Cornellá-El Prat, anotando el primer gol de la historia de este nuevo templo. Pero, de seguro, a todos esos aficionados del Espanyol que poblaron las gradas el encuentro en sí era lo que menos le interesaba. Querían volver a sentirse en casa, a acostumbrarse a esas nuevas gradas que, de ahora en más, les pertenecen y que van a hacer suyas en cada cotejo que los de Pochettino tengan que ofrecer ante su respetable. Es que, al fin y al cabo, nuevamente están en su "hogar, dulce hogar".

Artículos destacados

Comentarios recientes