Copa UEFA: el Shakhtar hace historia en Estambul

[caption id="attachment_1253" align="aligncenter" width="430" caption="El Shakhtar Donetsk quedará en la historia como el último campeón del actual formato de la Copa UEFA. Enhorabuena a los ucranianos."]El Shakhtar Donetsk quedará en la historia como el último campeón del actual formato de la Copa UEFA. Enhorabuena a los ucranianos.[/caption]

Nadie seguramente se esperaba esta final de Copa UEFA cuando comenzaba esta competición. Es que está clarísimo: estos dos equipos no la empezaron a disputar de cabo a rabo, ya que estaban totalmente metidos en sus respectivos grupos de Champions League, por ende, nadie en su sano juicio podría haber adivinado esta definición. Pero dirijámonos hacia los 16avos de final, el momento donde tanto Shakhtar Donetsk como Werder Bremen hicieron su aparición en esta contienda. ¿Álguien hubiese apostado por ellos? Quizás algún convencido en el fútbol de Diego o en esos inquietos brasileños que pueblan el juego ofensivo de camisetas naranjas hubiese puesto alguna que otra ficha a su favor. Pero no mucho más. Milan, Valencia, Sevilla, hasta el opulento Manchester City seguramente aparecían por delante en las casas de apuestas. Sin embargo, allí estuvieron sobre el césped del Sukru Saracoglu, ofreciéndonos un partido que tuvo sus momentos interesantes y otros que no tanto. Allí, los ucranianos de Mircea Lucescu gritaron campeón.

La final de esta Copa UEFA (la última con este nombre y formato) mostraba un aspecto totalmente atrapante desde las gradas, donde los aficionados de ambos países habían llegado hasta territorio otomano para presenciar este momento histórico para las dos instituciones. El color se apoderaba y esperaba verse algo correspondido en el juego sobre el césped. No era el mejor momento para el Werder, que llegaba al momento clave sin Diego, Hugo Almeida ni Mertesacker. Los ucranianos, en cambio, tenían prácticamente todos sus efectivos en condiciones. Así que era cuestión de ver como se las arreglaban los alemanes sin su arma letal, sin el MVP de esta competición, el futuro jugador de la Juventus casi con total seguridad. Y las variantes no fueron muchas. El balonazo a Pizarro estuvo a la orden del día y el atrevido joven turco Mesut Ozil no pudo emular la baja del brasileño, como era de esperar, por otra parte. Por eso mismo, el dominio ofensivo de los europeos orientales no tardó en llegar.

Fue  justamente en ese primer período donde estuvo lo mejor del partido. El Shakhtar es dos equipos en uno. Por un lado, el andamiaje lleva marca de origen de Europa del este. Pero la mano de obra, la calidad artística, la aportan los brasileños que pueblan su plantilla. Es que cuando defendían uno creía estar viendo la Premier rusa, pero cuando atacaban el cambio de chip nos transportaba al Brasileirao. Las combinaciones entre los sudamericanos fueron fundamentales y lograron desencajar al siempre ordenado equipo germano. Así es como llegó la apertura del marcador. Un balón largo de Rat encontró un hueco en defensa y Luiz Adriano le tiró una vaselina a Weise, que justo corrió su cuerpo cuando el balón le pasaba por encima. Pero poco le duró la alegría a los de Lucescu. Un envenenado libre directo de Naldo fue subestimado por el golero Pyatov, que puso sus manos con poca consistencia. El balón se fue al fondo de las mallas y todo como al principio. Los últimos minutos de ese primer período pudieron poner al Shakhtar nuevamente arriba. Pero los de Bremen llegaron vivos al descanso.

Los "mineros" continuaron con su dominio ni bien comenzado el segundo acto. Pero su juego se fue desinflando de a poco. Era una final y en una final no todos atacan con descaro ni regalan nada. El Werder apeló al orden y siguió intentando con más ganas y fuerza que ideas y juego. El partido entraba en un territorio de mediocridad absoluta y la prórroga se veía como el destino inexorable de esta final. Añoramos bastante durante esos minutos la definición del año pasado, en donde el Zenit iba a por todas para hacerse con la victoria ante el Rangers.

Y la prórroga finalmente llegó. Esos 30 minutos adicionales que se juegan no siempre suelen ser el más fiel testigo de lo que realmente sucedió en los 90 anteriores. Es que allí se impone más el corazón que otra cosa. Las piernas ya no quieren saber nada, la mente funciona como puede y no queda más que la voluntad; y a veces ni eso. Daba la sensación que si uno podía llevarse esta Copa en esos minutos, ese era el Shakhtar. El Werder apostaba, como mucho, a algún balón detenido; aunque a los de Lucescu no les sobraba nada. Y allí apareció Jadson para rematar un centro de . Weise, quien había estado muy acertado en toda la noche (salvo en el primer gol) llegó a rozar el chut del brasileño, pero no lo suficiente como para evitar que llegue a las mallas. Ya no quedaba tiempo de más: Ucrania ya tenía en la vitrina de uno de sus clubes la última de las Copas UEFA. La alegría volvió a repetirse para Europa del este.

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