Barça - Real Madrid: historia pura en un derbi definitorio

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Tranquilamente podría decirse que este fin de semana será recordado por muchos durante este 2009 como el momento preciso en donde la Liga terminó de finiquitarse como tal. Pero, hay que decirlo, prestarle más atención a si el certamen tiene vida o no aún que a lo acontecido en el Santiago Bernabéu sería una locura. Es que Barça y Real Madrid jugaron un partidazo inolvidable. Lo que se vivió el día sábado fue inequívocamente histórico y, en realidad, los recuerdos -más allá del "trivial" detalle del campeonato casi resuelto- apuntarán directamente a ese resultado tenístico e inédito que se dio sobre Chamartín. Todos y cada uno, los propios y los extraños afectos al fútbol, llevarán grabados en su memoria los recuerdos de un día imborrable, ya sea por "lo bueno" o "lo malo".

Estaba clarísimo que en los días previos al partido jugado en el Santiago Bernabéu, la sensación instalada desde las declaraciones, la opinión pública y toda la campaña mediática que genera un clásico de estas envergaduras era la de que la Liga estaba en juego en este partido, algo que podía llegar a ser bastante cierto, por otra parte. Una victoria del Real Madrid los colocaba a un punto de su rival de turno y, no solamente, les asestaba un golpe anímico bastante difícil de digerir. Los fantasmas de títulos perdidos casi por desidia en el Barça estaban latentes y, por eso mismo, desde el entorno blanco estaban henchidos de ilusión. Sabían que, más que nunca y a pesar de la temporada lejos de lo ideal que estaban marcando, la oportunidad seguía estando más que al alcance de la mano. Tan sólo era el último obstáculo. Guardiola, un hombre que está demostrando ser muy eficaz e inteligente a la hora de manejar el termómetro anímico del vestuario no se lo pensó dos veces. Sabiendo de la importancia moral y futbolística de este choque, puso acaso a los once jugadores más categóricos que tenía a disposición.

El Real Madrid salió a por todas. Tenía bien en claro que si quería optar por hacerse con esta Liga, debía salir a conquistar el derbi de entrada. Pero la eficacia de su fútbol duró poco más de 15 minutos. Fue suficiente que Higuaín pusiera a su equipo por delante en el marcador para que su rival reaccionara mostrando su mejor cara. Y allí estuvo Henry para definir así como lo hacía en Highbury Park. El francés sigue confirmando que está absolutamente recuperado después de un primer año poco afortunado. Thierry está siendo fundamental y, con las últimas actuaciones que viene teniendo, se está ganando el corazón del aficionado blaugrana. Pero bueno, continuemos con el juego. Es que fue exactamente después de ese empate donde comenzó el auténtico baile, el histórico paseo triunfal de un conjunto que, evidentemente, tenía sobre su rival una diferencia mucho mayor que la que indicaba la fría estadística.

Primero fue Puyol, en una interesante jugada trabajada a balón parado; luego fue Messi a pase de Xavi (gran partido del 6), quien le birló la cartera a Lass como un auténtico profesional del hurto. La sensación tras finalizar el acto inicial era de que la renta incluso era escasa, siendo Iker Casillas (cuando no) el mejor de su equipo. 1-3 y con todo el segundo tiempo por delante; el milagro aún era posible y esa sensación estaba latente, tratándose de un experto en remontadas quien oficiaba de anfitrión. Los indicios hicieron creer que eso era posible cuando Sergio Ramos (deficitario partido del lateral, a pesar de su gol y la asistencia a Higuaín en la apertura del marcador). 2-3 estaba indicaba el marcador y con mucho por delante. Pero nuevamente Henry se encargó de apagar las esperanzas madridistas. Y luego llegó Messi, también Gerard Piqué y la fiesta fue completa. Los aficionados abandonaban en masa el Bernabéu, evitando ver los últimos minutos de lo que fue una auténtica masacre futbolística. No era para menos: su equipo había vuelto a fracasar en su duelo más importante del año; intentó ganarle tácticamente en el Camp Nou como también quizo ganarle moral y anímicamente, con cierto desparpajo (no excento de desprolijidad y errores), en el Bernabéu. Ambas veces no pudo.

Muchos podrán decir que la Liga queda resuelta después de semejante partido. Y, en buena parte, hay que darles la razón. La fuerza anímica (y la diferencia que toma respecto de su perseguidr) el FC Barcelona es total. No solamente de cara a los cuatro compromisos restantes que le quedan de competición local, la que incluso puede llegar a ganar el próximo fin de semana. También es fundamental el temor que ha causado en el resto de rivales (sobre todo los que habitan en las islas del Reino Unido) después de tamaña exhibición de fútbol. "¿Cómo haremos para frenar a un equipo que acaba de marcar seis goles en un clásico y viene con la moral en carga infinita?" Debe estar tramando Hiddink. Y mucha razón tiene si eso es lo que piensa. El miércoles se podrán ver sobre el campo de juego las respuestas a ese dilema. Mientras tanto, y con un 2-6 mediante a su favor en nada menos que un derbi, el Barça acaba de dejar finiquitada la Liga.

LA APUESTA del día

Real Sociedad y Valladolid se medirán mañana viernes, a partir de las 21:00 de la noche, en la jornada 26 de LaLiga Santander

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