Copa del Rey: Barça y Athletic a la final

[caption id="attachment_1085" align="aligncenter" width="426" caption="El Athletic de Bilbao está en una final de Copa del Rey 24 años después. La afición celebró acordemente."]El Athletic de Bilbao está en una final de Copa del Rey 24 años después. La afición celebró acordemente.[/caption]

El palmarés de ambos en esta competición puede engañar. Ni más ni menos que 24 años para uno y 11 para el otro. Números que confunden tratándose de los amplios dominadores de la Copa del Rey. Pero la cuestión es que nuevamente volverán a verse en la final. El 13 de mayo, Barça y Athletic estarán viéndose las caras para dirimir si uno alcanza al otro o si aquel toma una más de distancia. Lo cierto es que "culés" y "leones" estarán reeditando un duelo copero como el que más.

En San Mamés la expectación era máxima. El 2-1 de la ida a favor del Sevilla no dejaba nada por hecho y, todo lo contrario, forzaba al Athletic a marcar un gol para meterse en la gran final de Mestalla. Quizás inesperado, quizás no, lo cierto es que los bilbaínos consiguieron adelantarse en el marcador durante los primeros minutos de juego. Y luego llegó otro y otro más. 3-0 rezaba el marcador a las claras y ni siquiera había terminado la primera mitad. El sueño copero del que fuera durante largo tiempo el máximo dominador de la contienda estaba intacto. Y así estuvo hasta el final del juego. El equipo nervionense no pudo girar su fortuna y así se quedó a las puertas de una nueva final de Copa del Rey. La afición daba rienda suelta a su delirio y "La Catedral" se vistió de rojo y blanco en cada uno de sus rincones. Ni una mata de verde césped lograba verse entre la multitudinaria invasión de campo que protagonizaron los hinchas. No era para menos. 24 años habían estado esperando para vivir algo similar.

Mucho más fácil la tenía el Barça en los papeles previos. El 2-0 de la ida le daba cierta tranquilidad. Pero la gran verdad es que a punto estuvo de sucumbir y quedarse sin absolutamente nada. Nuevamente se vio al equipo de Guardiola algo timorato, inseguro y, para colmo de males, abajo en el marcador al filo del descanso. El gol psicológico de Gonzalo Castro llegó y hasta tuvo su impacto en el segundo período, ya que ni bien comenzado el acto final Cáceres vio la roja y el Mallorca tuvo en las botas de Martí la inigualable oportunidad de dejar la contienda equiparada. Pinto paró con sus pies y allí comenzó un nuevo partido. Luego vería la roja también Josemi, dejando las fuerzas numéricas igualadas. Y después haría su aparición un tal Messi, el encargado de cambiarle la cara a su conjunto en el segundo tiempo. Mala -por no decir pésima- cesión de Ramis a Lux, el chiquilín que se va cara a cara con el portero y una suave vaselina para dejar el pleito concluido. Son Moix creyó en la remontada, la tuvo al alcance de la mano, pero... allí quedaron sus sueños.

Están frescos los recuerdos todavía de aquella caliente, picantísima final que se disputaron entre ambos allá por 1984. En el Barça estaban Maradona y Menotti, entre otros. En el Athletic, el entrenador era Javier Clemente. La tángana que se armó en ese partido fue para los anales de la historia del fútbol ibérico. De seguro, un episodio semejante no se volverá a repetir. Pero sí tendremos una final que rezuma historia y tradición por los cuatro costados. Enhorabuena.

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