No fue una manita, pero sí una importante victoria

Se hace bastante difícil centrar la mente en los demás partidos cuando el protagonista de la jornada, por exceso de diferencia, fue el tan mentado derbi que se vivió en el Camp Nou, donde las dos realidades de los equipos más importantes de España se dieron cita. Y al final de cuentas, lo que terminó viéndose es que ni uno era tan fuerte como parecía ni el otro tan débil como se le achacaba. Lo cierto es que el Fútbol Club Barcelona logró imponerse en un partido donde la dificultad la impuso el conjunto adiestrado por Juande Ramos. Fueron 90 minuti molto longos, como dijo alguna vez Juanito, para el Madrid, que se quedó sin respuestas sobre el final y fue superado por el combinado que más hizo para llevarse los tres puntos. Al margen de esto, Valencia y Sevilla hicieron bien sus deberes y ahora están a 8 unidades del líder y máximo candidato a alzarse con la corona.

Estaba, a mi juicio, bastante claro que nada iba a suceder de lo que se venía pregonando. El pez por la boca muere y, muchas veces, el exceso de pronósticos previos terminan jugando una mala pasada a propios y ajenos. Así fue como el Real Madrid fue a hacer un partido inteligente al Camp Nou. De nada le iba a servir a los de Ramos entrar en un intercambio de golpes, en un ida y vuelta con los de Guardiola. Y por eso se dedicaron a cerrar líneas, cortar circuitos de juego y defenderse con sapiencia, esperando algún movimiento en contraataque para ganar las espaldas de Daniel Alves por medio de Drenthe o la conducción de Raúl, que hizo un buen partido, a pesar de lo solitario que se encontraba en ataque junto a un Higuaín ausente sin previo aviso. Es más, durante los primeros 45 minutos, al Real Madrid el planteo le salió bastante bien, hasta el punto que contó con un mano a mano que Drenthe no supo aprovechar. Dicen que los porteros de los equipos grandes deben estar mentalmente preparados para responder en las pocas oportunidades que les lleguen en cada partido. Y en este sentido, Valdés estuvo excelente a lo largo de la noche. El primer acto se moría con las vallas en 0 y con la sensación abierta en el resultado. Si bien el Barça había tenido la posesión, Messi fue muy bien absorbido (aunque le dieron leña para que tenga y guarde) y al equipo culé le costaba muchísimo llegar con claridad hasta Casillas.

La tónica no fue muy diferente en el segundo tiempo, aunque el Real Madrid especuló aún más con conservar su portería en cero y se olvidó, prácticamente, de hilvanar jugadas de ataque en todo el segundo período, a excepción de la buena maniobra que tejieron Raúl y el debutante Palanca. También hubo un penalti que le paró Casillas a Eto'o y la sensación de que el balón ya no iba a ingresar en la portería. Pero este Barça también sabe inventarse otra clase de jugadas cuando las cosas no resultan. Y en un balón llovido de Xavi al segundo poste llegó el tiro de gracia para un equipo merengue que se desdibujó en los minutos finales y pagó caro el haber defendido tanto la igualdad. Puyol les saca una cabeza en el salto a sus marcadores, la baja para la entrada del camerunés y el cotejo, como tal, se muere. Los de Juande ya no tenían respuesta alguna para llegar a la igualdad y sólo hizo falta la exquisita definición de Messi en el segundo tanto para certificar que, al final de cuentas, Schuster no estaba tan errado como parecía en sus declaraciones. Eso sí, la sensación inequívoca fue que el Madrid pudo bien haberse llevado un punto. Pero el gran error de Ramos, creo yo, fue pensar el partido como si de una eliminatoria a partido doble se tratara. En otro país y otro contexto, el planteo del nuevo entrenador madridista en un escenario de derbi hubiese sido tremendamente cuestionado por la prensa y la opinión pública en general. Estimo que al Real lo que más le valía era la victoria, un golpe de efecto importante y la diferencia recortada a 6 unidades. Un poco más de audacia ofensiva a la hora de buscar la victoria, a pesar de las numerosas bajas, se volvía necesaria. Pero eso es lo que tiene cuando cuidas tanto tu parcela y te olvidas que al fútbol se gana haciéndole goles al rival: cuando finalmente los sufres, ya no hay manera de revertir la situación.

De todos modos, la liga no está sentenciada ni mucho menos. Me resisto a creer que con tanto terreno por delante, ya haya gente que esté pensando en la competición del 2009/10. Las 12 unidades que el Barça le lleva al Madrid, son 8 con respecto al Sevilla y el Valencia, sus más inmediatos perseguidores, que además supieron vencer en sus respectivos compromisos. No será para nada fácil la segunda vuelta para los de Guardiola, donde serán el equipo a vencer y donde todos le jugarán con el cuchillo entre los dientes. Además, parece realmente irrepetible encadenar una serie de resultados tan sorprendentes durante otra ronda más. El Real Madrid, a pesar de caer derrotado, mostró una imagen totalmente diferente a la que venía exhibiendo últimamente, salió fortalecido a pesar del golpe anímico que supone perder un clásico y seguirá dando lucha. Eso sí, no tiene que olvidarse que también hay varios equipos más en disputa, que no serán tan fuertes pero que por algo están por encima suyo en la tabla de posiciones. Será cuestión de aguardar y ver que sucede en el transcurrir de los encuentros. Mientras tanto, el Barça le puso un cierre de broche de oro a un año que había empezado tormentoso, renovó esperanzas sobre la mitad del mismo y se ve con un proyecto en fase de desarrollo aún, pero con resultados por encima de los esperados. Casi nada.

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