Diego aprueba en su debut

Pocas veces se da la situación que vimos ayer en Hampden Park. Generalmente quienes se roban los flashes y las miradas son los hombres que saltan al césped, quedando los ocupantes de los banquillos en un segundo plano absoluto. Todos sabemos la importancia que han cobrado los entrenadores en el contexto del fútbol mundial últimamente. Pero, aún así, todavía no llegan a alcanzar un protagonismo tan fuerte como para obligar a las cámaras enfocar más de la cuenta el sitio en donde se encuentran sentados esos que están en el campo pero también fuera de sus límites. Claro está, siempre que el nombre que ocupe dicho sitio no sea el Diego Armando Maradona. Ayer fue imposible, literalmente, que él no sea el epicentro del partido, más allá de lo que finalmente sucediera en el juego en sí. Y, probablemente, inauguró una costumbre que se repetirá bastante a menudo cada vez que juega su selección. ¿O acaso no es digno de acaparar la vista de todos el mejor jugador de todos los tiempos?

Pero lo cierto es que ayer se vivía también un debut futbolístico, más allá del arsenal mediático que hemos tenido que vivir en estos últimos días con su estreno como seleccionador albiceleste. Y, en dicha materia, Diego consiguió un aprobado. No podemos decir que se haya tratado de un sobresaliente ni tampoco de un notable. Aunque sí de un digno primer paso ante un rival que está algún escalón por debajo de Argentina, pero que tampoco era de descuidar en su propio campo. Para más inri, recordemos que esta misma selección, con casi estos mismos nombres, igualó con Bielorrusia y cayó con Noruega. Si bien el tiempo de trabajo ha sido escaso, todavía, como era de esperar, no ha podido poner en práctica sus conceptos al máximo y es por esto que hay que darle tiempo al tiempo.

Aún así, se rescatan algunas cuestiones que vale la pena mencionar. En primer lugar, en el aspecto motivacional, anímico y de llegada a los jugadores, el 10 parece ser un nombre inigualable para ocupar su puesto. ¿Quién no se motivaría por el solo hecho de saber que antes de cada partido y en el entretiempo la charla la dará el Diego? Argentina tiene enormes jugadores. Incluso me animo a afirmar que posee  una abundancia de nombres en ofensiva que daría envidia a cualquiera, aunque el equipo esté algo desbalanceado con respecto a los nombres que posee en la faz defensiva. Más allá de encontrar un sistema de juego idóneo para sus hombres, que potencie sus individualidades y no que las opaque, Diego tendrá que trabajar mucho sobre el aspecto psicológico de sus hombres, acompañado de Carlos Bilardo como un zorro viejo que de trabajo táctico sabe largo y tendido.

No nos detendremos tanto a analizar las situaciones del partido y lo que sucedió en él. Digamos, así a grosso modo, que Argentina jugó unos primeros 20 minutos como hacía rato no lo hacía con Basile. El equipo tuvo presión, demostró mayor solidez, tanto Mascherano como Gago (mucho mejor con la albiceleste que en su club) coparon la parada en el centro del campo y los hombres de las bandas, Jonás y Maxi, mostraron algunos movimientos diagonales para romper la previsibilidad que tenía el equipo de Basile con efectividad. Otra materia importante: los laterales, una figura meramente auxiliar en el ¿sistema? del ex seleccionador de la vozarrona, ahora cobran una importancia mucho más notoria, proyectándose en ataque y mostrándose como opción de salida permanente. Interesante la apuesta de Emiliano Papa (hombre de Vélez Sarsfield en Argentina) como lateral zurdo, aunque me gustaría ver algún otro nombre en el derecho en lugar del sempiterno -y ya bastante veterano- Zanetti. Incluso Demichelis, quien parece haber aprendido bastante a la par de Lucio, se destacó con sus salidas centralizadas, aunque también el conjunto defensivo padeció de algún que otro vaivén.

Está claro, queda muchísimo por trabajar aún, pero Diego ha dado un buen primer paso como seleccionador albiceleste. Prueba de ello fue el afectuoso abrazo que le obsequió a cada uno de sus jugadores al final del juego. Y volviendo al tema del inflador anímico: ¿Cómo no motivarse sabiendo que Maradona estará esperándote cuando termine el partido para darte unas palabras de aliento? Por primera vez en mucho tiempo se ve en la selección argentina un aire de unidad que escaseaba. La fractura, el choque generacional que exhibía el pasado cuerpo técnico se estaba haciendo demasiado palpable. Exactamente lo contrario de lo que sucede ahora. Diego es prácticamente un par con respecto a sus jugadores y, además, un tipo que acaparará las miradas, absorberá la presión y borrará de cuajo cualquier tipo de divismo o actitud individualista que exista dentro del equipo. Y ese puede ser un interesante punto de partida para que Argentina esté mucho más cerca de recuperar el terreno perdido en estos últimos años.

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