Equipos que nos caen bien: Brighton and Hove Albion

A todos aquellos que nos gusta mucho el fútbol inevitablemente en algún momento nos pasa: nuestro corazón ya no se conforma con querer a un solo equipo y empezamos a tomar simpatía por otros conjuntos. Lo interesante en esta clase de circunstancias es que generalmente lo que termina pesando en las decisiones está cercano a lo racional (algunas veces) y así es como ciertos detalles son los que terminan haciendo que tomemos partido por determinado club. Porque nos gusta la ciudad de donde es originario, su historia, algún jugador que militó en sus filas, el nombre, el escudo, su camiseta o también la combinatoria de varios de estos -y otros factores-, como a mi me sucede con este Brighton and Hove Albion, el equipo encargado de inaugurar esta sección.

Si tengo que pensar en la primera -y fundamental- razón de por qué me gusta el Brighton (llamémosle así ahora para acortar extensiones) es imposible no mencionar la palabra "Quadrophenia". La película dirigida por Franc Roddam, y que tuvo a Phil Daniels en el papel protagónico haciendo del inolvidable Jimmy, sintetiza muchas de mis pasiones culturales y, precisamente, está rodada en buena parte dentro de las playas de dicha ciudad, algo así como una de las más representativas de los veranos juveniles ingleses. Aquella temporada estival del 64 fue una auténtica batahola extendida a lo largo de las costas de dicha ciudad costeña, en donde mods y rockers se trenzaban en busca de protagonismo. Y luego esa película (rodada en 1979) terminó siendo un auténtico retrato de las sensaciones juveniles de toda una época. Jamás pisé Brighton, pero tengo la sensación de que es una ciudad que me encantaría. ¿Y cómo entonces no querer al equipo de fútbol de dicha ciudad?

Si a todo ese gran atractivo que representa para mi la ciudad de Brighton le agregamos una historia bastante perdedora, sufrida, que incluye destierros y miradas certeras a ese abismo (el club estuvo al borde de la desaparición) por el cual salta  Jimmy en la Vespa en la escena final de Quadrophenia, pues todo cierra perfectamente: el Brighton and Hove Albion es un club que merece estar entre aquellos que rankean alto dentro de mis gustos.

Fundado allá por 1901, no siempre supo mantenerse al tope dentro de la escala de valores del infinito fútbol británico. Pero sus años dorados se vivieron a fines de la década del 70 y principios de los 80s, donde incluso llegó a jugar la final de la FA Cup contra el Manchester United, perdiéndola. Ese, acaso, es el logro más notorio de este club de una ciudad mucho más conocida por ser un sitio turístico que por su fútbol. Pero no es precisamente un equipo por el que no hayan pasado nombres notables, sino más bien todo lo contrario. Así es como, entre los jugadores de cierto renombre actuales, podemos ver gente como Gareth Barry, Bobby Zamora, Kazim-Richards o Steve Sidwell que se han puesto los colores azules y blancos del Brighton, así como también entre los históricos podemos contar a gente como Michael Robinson, Dean Saunders o ... ¡Tony Meola! Sin dudas, otro detalle de color que hace más querible a esta institución.

Actualmente, el Brighton (recordemos que Hove es la ciudad aledaña con la que forma el conglomerado) está en plena espera del Falmer, el estadio que esperan esté inaugurado para la temporada 2010-11. Es que fue desterrado del Goldstone Ground -fue vendido por la acuciante crisis económica de la institución- y hasta tuvo que jugar en el campo del Gillingham durante dos temporadas, haciendo actualmente de local en una cancha de deportes atléticos que poco tiene de ambiente futbolero (NdR: recomiendo leer este excelente artículo de Borja Barba sobre este asunto). Así es como el Brighton actualmente se encuentra en la League One, lejos de aquellos años en donde se codeó con la elite de su país, pero también -afortunadamente- bastante distante de aquella crisis que casi dejó a una ciudad clave para la cultura británica sin equipo de fútbol.

La posición 17ma que ocupan los "Seagulls" (antes "Shrimps" y "Dolphins") en la actualidad dista bastante de ser lo deseado. Y mucho más aún si tenemos en cuenta que su archirrival de toda la vida, el Crystal Palace, los mira una categoría por encima. Seguramente cientos de aficionados, de esos que viven todo el año en la ciudad y asisten fielemente a cada cotejo, sin importar si hay turistas o no dando vueltas por sus páramos, están ansiosos que el derbi se reedite de una buena vez. Pero dentro de un estadio que esté acorde a sus requerimientos, con un clima como lo imponen las circunstancias y no con una enorme pista de atletismo que convierte a su estadio en una heladera. Ya Brighton y Hove no son aquellas ciudades ajetreadas por el efervescente vandalismo juvenil y tampoco su equipo de fútbol es aquel que estuvo acariciando lo efímero de la gloria. Pero seguro que ya vendrán tiempos mejores...

Artículos destacados

Comentarios recientes