Miércoles de acción

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¡Vaya día miércoles nos espera! Seguimos en la cuesta descendente de la temporada futbolística, pero eso no significa que haya menos partidos. Más bien todo lo contrario. En tres partes del mundo (y me imagino que en muchas otras también) se están jugando cosas tremendamente importantes para los sectores implicados. Y este servidor no puede estar ajeno a esas luchas, razón por la cual permanecerá atento a las transmisiones futbolísticas que se suceden en una y otra parte del globo. Euro, final de Copa Libertadores y también la promoción que jugará el Racing Club de Avellaneda en Argentina. Tres partidazos en un mismo día. Habrá que hacer el sacrificio...

BUSCANDO UN LUGAR EN VIENA

Alemania-Turquía es el primero de los desafíos en cuestión. Tremendo puede llegar a ser ese partido, donde creo que ya todos están esperando el enésimo golpe de suerte de los de Terim en la competición. Sin duda alguna, ya sea por pergaminos, historias, jugadores, capacidad para disputar este tipo de instancias, experiencia y tradición, ya sabemos todos quienes son los claros favoritos para llegar a la final. Para colmo de males, la consabida historia de las bajas turcas, que ya llegan hasta diez y que nos pueden regalar la emoción de ver al tercer portero jugando de delantero. Por favor, yo creo que en el mismo momento en que ingresa al campo y pone rumbo hacia el área, a los germánicos, por más duros e inquebrantables que sean, se les van a venir a la mente los malos presagios. En definitivas cuentas, mi corazón con los turcos, la lógica con los alemanes.

DOS QUE QUIEREN ESTRENARSE

Mientras el fútbol grande de selecciones se debate a fondo en Europa, en Sudamérica todavía se sigue jugando la Copa Libertadores. La jornada de eliminatorias mundialistas, sumado al descanso post semifinales, supuso unos días de demora para el encuentro de ida. Lo cierto es que mañana mismo, en la Casa Blanca de Quito, la Liga Deportiva Universitaria, el equipo sorpresa de la máxima competición latinoamericana de clubes, y el Fluminense brasileño, que viene de eliminar a Boca, estarán buscando en los primeros noventa minutos quien toma mejor rumbo de cara a la que será para uno de los dos la primera Libertadores que anotarán orgullosos en su palmarés.

No me arriesgo a decir cual de los dos será el campeón, ya que ambos llegan muy bien perfilados y concretando grandes actuaciones en dicha competición. Los brasileños dirigidos por Renato Gaucho depositarán su fé en las botas de su distinto Thiago Neves (pretendido por varios clubes europeos), su lateral izquierdo Junior César, la pausa del argentino Darío Conca y el velocísimo contragolpe que tiene todo el equipo. Un elenco carioca que sabe refugiarse y jugar cuando el partido lo amerita. Del otro lado, vértigo y despliegue de la mano de los extremos Bolaños y Guerrón, conducción en los pies de Manso y la presencia fundamental en el eje del mediocampo de Urrutia y Vera, los termómetros del conjunto ecuatoriano. En este caso, mi corazón con la Liga (nunca un ecuatoriano ganó la Libertadores) y la lógica indecisa.

UN GRANDE AL BORDE DEL ABISMO

El fútbol argentino también está todavía en disputa. Si bien ya se jugó la última jornada, aún toca que se disputen los encuentros por las promociones. ¿Recuerdan lo que solía hacerse en España en ciertos años de la década del 90? En Argentina todavía se mantiene. Los dos últimos (en la tabla de promedios, esto es algo difícil de explicar en pocas palabras para quienes no lo conocen al sistema) descienden directamente, mientras que los dos que están por encima de ellos juegan una eliminatoria a doble partido, con ventaja deportiva para el de la división superior, contra el tercero y cuarto de Segunda (allá se llama Nacional B). La cuestión es que por primera vez desde que se implementó este sistema, le tocó jugarla a un equipo de los denominados "grandes".

El Racing Club de Avellaneda, campeón de la Copa Libertadores, de la Intercontinental, y también de varias ligas argentinas, amén de ser uno de los históricos de aquel país, es desde hace muchos años el primero de los cinco clubes tradicionales en verse implicado en una situación de descenso. Imagínense como están en Avellaneda... Tienen que visitar a Belgrano de Córdoba (un importante club del interior argentino) para poder permanecer. A pesar de las notorias diferencias futbolísticas y de plantilla, son 180 minutos y cualquier cosa puede suceder. Racing tiene todo para ganar, pero deberá hacerlo si quiere seguir siendo parte de la elite. Lo cierto es que viene haciendo temporadas nefastas y el colofón de todo esto es la más que concreta posibilidad de volver alguna que otra campaña (donde alguna vez ya estuvo) al inframundo futbolero. ¿Podrá? Mi lógica, en este caso, dice que si. Mi corazón aún no lo sabe, aunque a su costado maligno no le molestaría que un grande se pase una temporada en los abismos.

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