Todo es posible en este bendito mundo del fútbol

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Ahh, que increíble es el fútbol. Y no estoy precisamente hablando de las sensaciones con las que andan todos encima por el partido acaecido entre España e Italia. Más bien estoy hablando de todo lo que genera a su alrededor. Y más precisamente me estoy refiriendo a las barbaridades que suelen decir sus protagonistas. Claro está, siempre y cuando entendamos por protagonistas a entrenadores, jugadores y también periodistas, que con sus buenas dosis de exabruptos habituales suelen ser capaces de vender a su mismísima madre con tal de lograr dos o tres periódicos más en la calle. Por eso mismo, que increíble y generoso es este deporte. Bendito sea.

EL TERCER PORTERO: EL ARMA SECRETA DE FATIH TERIM

Si algo me ha gustado de la aguerrida selección otomana, además de su impetuosidad y su fé absoluta, es ese estado casi anárquico que tienen por momentos dentro del terreno de juego. Uno realmente no sabe que encontrarse. De repente Hamit Altintop abandona su posición de lateral derecho y comienza a jugar fijo en la mitad de campo o en otros Tuncay Sanli puede aparecer tanto defendiendo como liderando un ataque. Un canto a la vida para los detractores de las tácticas férreas y herméticas. Ya son sabidas las complicaciones que tienen los del Bósforo para estas semifinales, contando con diez bajas y con la posibilidad de tener que alinear en algún momento del partido al tercer portero como jugador de campo. Por si las dudas, ese pintoresco personaje llamado Fatih Terim, que parece recién salido de un casino en Las Vegas, no dudó un segundo e hizo gala en cuerpo entero de la condición experimental de su combinado: "Él podría entrar al final como último hombre o como delantero centro. No podemos permitirnos el lujo de que los jugadores escojan dónde quieren jugar". Con la gran amistad con la fortuna que vienen trabando los turcos en esta competición, pues no me extrañaría que el Tolga Zengin, el susodicho, termine jugando de 9 y anotando un gol en el último minuto para lograr el pase a finales. Es lo único que le falta a estos alegres de nombres graciosos.

LA PRENSA NUESTRA DE CADA DÍA

Os aviso: una pequeña visita al más afamado de los periódicos deportivos argentinos puede ser un viaje de ida hacia el núcleo mismo del sindicato de los "vendittore di fumo", como dirían los derrotados el domingo. ¿Ustedes, incautos, pensaban que Ronaldinho iba a ir al Milan, al Chelsea o acaso sería seducido por la pasta del Manchester City? Pues no tienen ni la menor idea de lo que están diciendo. O sino miren lo que publicó Olé, el pasquín en cuestión: "¿Te imaginás a Ronaldinho y a Edgar Davids de azul y oro? Del brasileño se habló aunque es casi imposible. Y el holandés muere por venir pero le cerraron la puerta". Una verdadera lección de como rellenar el espacio en una publicación cuando el cierre de la edición apremia y los huecos en blanco todavía relucen dentro de la grilla. Y eso que recién acaba de terminar el fútbol en Argentina...

OTRA DE FUTBOLISTAS BORRACHOS

Ya todos más o menos saben que los futbolistas afectos a Baco son del total agrado en Fútbol de Primera. Es que aquí tenemos buena estima por aquellos jugadores que comparten alguna saludable costumbre mundana con el resto de los mortales. Ni que hablar si el personaje en cuestión se llama Ariel Arnaldo Ortega, lo que para este servidor son palabras mayores. Ya es muy popular la afición desmedida del jujeño por empinar el codo con frecuencia. Y parece que acaba de añadir una nueva a su ya vasta currícula. El sábado por la mañana tenía que presentarse a entrenar. Las condiciones, digamos, no eran las óptimas. Parece que la noche se había hecho larga para el "Burrito", que arribó con aliento etílico al predio de la concentración. Simeone lo instó a que vaya a descansar, hizo caso... y se despertó a las 9 de la noche. Obviamente, por respeto a los otros pupilos, el "Cholo" lo dejó fuera del partido ante Banfield, donde los "millonarios" celebrarían el logro obtenido recientemente.

Parece que esto no le gustó nada a nuestro héroe. Hasta tal punto que anunció que se irá de River (no se sabe si es cierto o tan sólo un exabrupto) y sentenció a Simeone con una frase más que elocuente: "Simeone es un vigilante y un mala leche". Algo así como "Simeone, déjame embriagarme en paz". Visto y considerando lo que rindió Ortega en el tramo final del campeonato riverplatense, pues que siga fiel a sus costumbres dionisíacas. Si las emanaciones vaporosas del licor fueron el producto de su inspiración, pues que siga buscando en ella influencia para maravillarnos a nosotros, los impávidos espectadores de este maravilloso deporte.

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