Las puertas se cierran (y con ella nacen y mueren muchas ilusiones)

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Encontrarse ya en este tramo de la liga es como estar en el cine viendo una película y saber como va a terminar. Ya la trama se ha dejado entrever de maneras claras, el climax ya fue alcanzado y sólo restan conocer algunas minucias que quedaron dando vueltas por aquí y por allá. De seguro, esas pequeñeces no lo son tal para quienes se encuentran directamente implicados en dichas contiendas. El fútbol pone a cada uno en su lugar y, en base a eso, hay que saber a que destinos entregarse. Tal vez algunos estuvieron pensando en grande y hoy se encuentran aferrados solamente a ilusiones para no perder sus esperanzas, mientras que otros se ven gratificados con situaciones inesperadas, pero que han llegado producto de su propio esfuerzo.

Y así es como ya vemos que el Atleti se encuentra, no sin sufrir, en la etapa previa de la próxima Champions League, clasificación que hace doce años no conseguía. También nos encontramos con un Sevilla que ganó su derbi, pero se llena de sensaciones encontradas, ya que no sirvió para el objetivo de fondo. Por supuesto, también está la otra realidad, la de abajo, que dicta que el Valencia logró quedarse en Primera a lo grande, goleando al Levante en el clásico local. O la actualidad del Mallorca, equipo que sorprendentemente acecha la clasificación UEFA en total silencio, con un portero pretendido por varios equipos como lo es Moyá, con ese pichichi en ascenso que es Güiza, con un correcaminos como Jonás Gutierrez o el talento de Ibagaza. ¡Ah! Por cierto... El Mallorca fue el responsable del enésimo papelón del Barcelona en esta liga. Que todo ya esté definido no quiere decir que esto tenga que ser pasado por alto: tiene suerte que el goal average frente al Sevilla y el Atleti está a su favor, porque hasta sin Champions se podrían haber quedado en Can Barça esta temporada.

Pero bueno, habíamos expresado que algunas cuestiones todavía tenían que ser definidas. Y allí entra en juego el Mallorca nuevamente. Y el Racing. Tal vez sería un poco injusto que este buen equipo de Marcelino se quedara sin la posibilidad de acceder a la Copa UEFA. No le restaría méritos a la enorme temporada que han realizado, pero sabría definitivamente a poco para los cántabros, que con un equipo laborioso y sin grandes individualidades ha logrado llegar hasta donde llegó. Y, bueno, todavía queda pendiente el último descenso, aunque ya son únicamente cuatro los equipos en disputa. La última jornada tendrá a todos los implicados con un oído en cada estadio, además de tener que encomendarse definitivamente en confiar en sus propias posibilidades, ya que de cada uno depende: el Recre se juega de tu a tu contra el Valladolid, mientras que los otros dos adheridos a esa nefasta causa tendrán que visitar los campos de los equipos aspirantes a UEFA. Parece mentira, pero serán objetivos encontrados. El Mallorca recibirá al Zaragoza y el Racing al Osasuna. Final trepidante tendrá esta liga.

Lo cierto es que pase lo que pase, termine como termine esta película, estaremos esperando ansiosos que el cine abra nuevamente sus puertas. Porque, por más que no haya cumplido a rajatabla con las expectativas que en ella habíamos depositado, a nosotros nos gusta volver siempre a ese lugar. Es que, cuando un nuevo período comienza, una nueva liga comienza a rodar, con ella se abren miles de expectativas, cientos de sensaciones, decenas de posibilidades. Y así es como ese cosquilleo interno crece y crece, porque nos agrada entregarnos a él. Todo vuelve a cobrar un poco de sentido cuando el balón está en juego.

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