Un pasillo que apunta hacia el futuro

 

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Y finalmente el día llegó, el ansiado momento en el que el Barça iba a tener que ejecutar el pasillo de rigor, como exige la tradición y la deportividad, se concretó sobre el césped del Santiago Bernabéu. ¿Y luego se jugó un derbi? ¿De verdad? Porque, sinceramente y mal que les pese a muchos, me pareció ver a un solo equipo dentro del terreno de juego. Pensé que los catalanes iban a salir a jugar con el orgullo en un puño, con el dolido amor propio en el otro y sin presión ya en sus mentes. Pero nada de eso sucedió. También podía pasar que el Real saliera relajado, en un estado de letargo festivo, al verde de Chamartín. Pero tampoco nada de eso aconteció. Más bien todo lo contrario. Lo del Madrid ayer fue un auténtico recado a todo el mundo futbolero en general que se había encargado de poner en duda la auténtica autenticidad (valga la redundancia) de la obtención del certamen. Fue algo como "¿Así que no nos merecíamos ser campeones? Bueno, aquí tienen".

Tal vez sea uno de los derbis que menos analisis resistan de estos últimos tiempos. La superioridad y capacidad de concreción de uno y otro fueron diametralmente opuestos. Al fin y al cabo, un digno resumen de este último tramo de competencia. Un equipo super enchufado, con capacidad de toque, desmarque, velocidad y pensamiento, contra otro carente de profundidad, aséptico, desganado, falto de ductilidad y con un fútbol impotente por donde se lo mire. Y fueron cuatro pero podrían haber sido más. Y también tienen que agredecer al vilipendiado Henry, al menos, el tanto del honor.

Después de esta pintura de la Liga en forma de derbi quedan muchas conclusiones por sacar de cara al futuro. Si es que hacía falta afirmarlo, ayer se terminó de consolidar un proyecto y de fenecer el otro. Está ya más que decidido que el Fútbol Club Barcelona que veamos durante el próximo ejercicio entrante será distinto. Al menos a nivel nombres, eso no quepan dudas. Se viene una limpia considerable en Can Barça y, de seguro, será uno de los protagonistas máximos de los culebrones de fichajes estivales. Pero también todo hace prever que lo contrario se avisorará desde las aguas madridistas.

Dudo mucho que lleguen más de dos o tres refuerzos de categoría para terminar de completar un equipo que ha ido creciendo a lo largo de la Liga, con sus puntos altos y bajos, para brindarle a su afición y al respetable en general una actuación que llama a pedir de ellos lo mejor en el futuro próximo. Mientras una camada, la de los Ronaldinhos, Eto'os, Decos y Márquez parece estar destinada a una renovación inmediata, la de los Sneijders, Diarras, Casillas e Higuaínes está llamada a consolidarse como la "next big thing" del fútbol español. Ya lo intuíamos, ya lo palpitabamos, pero ayer se terminó de concretar: el Bernabéu se convirtió durante 90 minutos en el Palacio de la Moncloa. Si, es que hubo un cambio de mandato, tal cual como si de un presidente se tratara.

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