El penalti fallado, la maldición de 3/4 de campo y el miedo a perder

messi07.jpgNo hubo demasiado fútbol finalmente. Ni de un lado, ni del otro. Fue un encuentro más dominado por las intenciones (tampoco tantas) que por otra cosa. El cotejo de ida jugado entre el Fútbol Club Barcelona y el Manchester United fue todo lo que podríamos llamar un auténtico partido de esta etapa de Champions, donde la cautela y el miedo a cometer errores terminaron maniatando a ambos equipos. Uno esperó, se dedicó a abroquelarse inteligentemente y tratar de esbozar algún contragolpe. El otro tuvo la posesión del balón pero no dio muestra alguna de que ha recibido el alta desde el hospital de la creación de oportunidades. Así que, bueno, esto fue lo que tuvimos: un match en donde el balón se cansó de ir de un lado para el otro hasta terminar aburrido, sin poder besar siquiera la parte interna de la red.

¿Cuánto hubiese cambiado del partido si Cristiano Ronaldo convertía ese gol tempranero? Yo creo que muchísimo (Párrafo aparte: qué bonito ver el gesto de fastidio del más chulo del mundo al tirar ese penalti fuera). El Manchester hubiese podido controlar los tiempos internos del partido y, de seguro, podría haber tenido la chance de manejar el balón con más tranquilidad con el resultado a favor. Así vimos cómo un equipo que es dinámica, vértigo y velocidad se dedicó a replegar sus líneas de manera inteligente como para no ceder chances. "Al menos si no ganamos, tampoco perdamos". Una de las filosofías más comunes de encontrar en este tipo de cotejos y de la que hizo carne de cañón el equipo comandado por Ferguson para definir todo el Old Trafford, "el teatro de los sueños" como muchos gustan llamar.

El Barça no lo hizo mal. Dominó el balón, como de costumbre, lo rotó de un lado para el otro, no pasó demasiadas zozobras a nivel defensivo pero tampoco supo muy bien que hacer con ese exceso de tenencia, a la que me gusta llamar "posesión exasperante". Es que es realmente fastidioso ver como un equipo toca y toca pero sin que sus hombres sepan cómo generar espacios ni provoquen un atisbo de sorpresa. Eso es lo que le sucedió al equipo culé y, en cierta forma, es lo que le sucede siempre. Parece que a este Barça ya todos le han tomado el tiempo y ahora le cuesta un Perú tener chances certeras de gol. Y, cuando las tuvo, todo se dio por medio del imprevisto, de la capacidad de improvisación de sus miembros más talentosos: Lionel Messi, Samuel Eto'o y Andrés Iniesta. Cuando se formaron pequeñas sociedades que garantizaban precisión en velocidad fue cuando se vio al mejor Barça. ¿El resto? Demasiados remates de media distancia que fueron detenidos cómodamente por un portero que sabe perfectamente donde está ubicado en cada situación.

Todo más que abierto para la vuelta. No debe ver con malos ojos este 0-0 el Fútbol Club Barcelona. No, ni mucho menos. El sólo hecho de pensar en ese penalti que desperdició el luso debe hacerle reflexionar sobre cómo manejarse en ofensiva para el próximo match y tratar de conseguir algún gol. Está claro que veremos otro Manchester en su propia casa. Eso quiero creer, al menos. En un juego de más ida y vuelta, con más espacios para ambos lados, puede que salga un partido más entretenido y donde haya, al menos, algún que otro gol. Es que si no los marcan, decidirán los disparos desde el punto fatídico. Y creo que nadie quiere llegar a esa instancia. Esperemos que los partidos de mañana de Copa UEFA rediman esta pobre mitad de semana futbolera.

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