¿Álguien quiere ir a Champions?

xisco.jpgInteresante jornada de la liga teníamos para este día sábado, en donde esta competición no hizo más que mostrar un poco de todas sus virtudes y defectos que se pasearon durante gran parte del certámen. Más allá de lo que suceda mañana en el Sardinero, gran parte de la historia ya parece cocinada a fuego lento y, tal cual lo tramabamos, las disputas aún por resolver tendrán que aguardar hasta el último estertor para terminar de dilucidarse. Mientras tanto, los cotejos disputados no hacen más que confirmar la palabra clave que domina y dominó esta contienda: irregularidad.

Hace falta que grite a los cuatro vientos que el Sevilla tiene calidad de sobra como para meterse en la Champions para que marque tremendo papelón jugando en casa y a sabiendas de que el cuarto puesto estaba más a mano que nunca tras la caída del Atlético. Pero nuevamente los comandados por Manolo Jiménez volvieron a hacer de las suyas. En el mal sentido, por supuesto. Un Almería sorprendente llegó a Nervión y maniató de pies y manos a los locales. Vaya cotejo extraño, con goles, penaltis fallados, expulsiones y fallos de todo tipo. Así los sevillistas vieron como el 1-4 del final los dejaba atónitos y con el sabor amargo de no haber podido dar caza a los de Aguirre. ¡Ah! Por cierto, qué cosa este Atleti... Creo que es el equipo que mejor representa de qué se trata esta liga en la actualidad. Un cúmulo de dudas, irresoluciones, mezcla de partidos buenos y malos, flaqueza anímica y, sobre todo, la imposibilidad de confirmar un rumbo, de encarrilar dos buenos partidos de forma consecutiva. Hoy fue el Betis quien tuvo el gusto de dejar mal parado a los rojiblancos en su propio césped. A pesar de llegar con muchas bajas en ofensiva, los de Chaparro se alzaron con una clara victoria ante un Atlético curiosamente pasivo para la importancia que tenían los tres puntos en disputa.

Quien mayor ventaja puede sacar de todo esto es el Racing de Santander. Los de Marcelino se frotan las manos al ver lo cerca que está la Champions al dejarle sus principales competidores todo servido en bandeja. Pero, paradojas del fútbol mediante, el Real Madrid puede ayudar mañana a sus eternos rivales y vecinos. Y, de paso, prácticamente asegurarse el campeonato en estos metros finales de competición. Porque, visto y considerando el talante de este Barça, ni hace falta ya decir que nadie podrá darle alcance. Está bien que hoy hizo todo y no pudo frente a su rival citadino de siempre. Pero el Manchester United espera a la vuelta de la esquina con los dientes afilados y cuchillo y tenedor en mano. Le queda como consuelo a los culés que los de Ferguson tampoco hicieron un gran partido en esta jornada frente al Blackburn. ¿Sirve de algo? No, ni mucho menos. Si una cosa nos ha enseñado el fútbol es que hace y deshace a su antojo, sin importarle un comino lo que haya sucedido con anterioridad.

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